| Literature DB >> 33735042 |
José G Franco1, Juan Carlos Molano2, Hernán Rincón3, Juan David Velasquez Tirado4, Carlos Cardeño5, Liliana Patarroyo Rodriguez2, Gabriel Fernando Oviedo Lugo6, Jaime Bernal Miranda7, Monica Rojas Moreno8.
Abstract
The pandemic caused by the new coronavirus named SARS-CoV-2 poses unprecedented challenges in the health care. Among them is the increase in cases of delirium. The severe SARS-CoV-2 disease, COVID-19, has common vulnerabilities with delirium and produces alterations in organs such as the lungs or the brain, among others, which have the potential to trigger the mental disorder. In fact, delirium may be the first manifestation of the infection, before fever, general malaise, cough or respiratory disturbances. It is widely supported that delirium increases the morbidity and mortality in those who suffer from it during hospitalization, so it should be actively sought to carry out the relevant interventions. In the absence of evidence on the approach to delirium in the context of COVID-19, this consensus was developed on three fundamental aspects: diagnosis, non-pharmacological treatment and pharmacological treatment, in patients admitted to the general hospital. The document contains recommendations on the systematic use of diagnostic tools, when to hospitalize the patient with delirium, the application of non-pharmacological actions within the restrictions imposed by COVID-19, and the use of antipsychotics, taking into account the most relevant side effects and pharmacological interactions.Entities:
Keywords: Antipsicóticos; Antipsychotics; Consenso; Consensus; Coronavirus infection; Delirium; Diagnostic techniques and procedures; Infecciones por coronavirus; Terapéutica; Treatments; Técnicas y procedimientos diagnósticos
Year: 2020 PMID: 33735042 PMCID: PMC7709601 DOI: 10.1016/j.rcp.2020.11.008
Source DB: PubMed Journal: Rev Colomb Psiquiatr (Engl Ed) ISSN: 2530-3120
Consenso del Comité de Psiquiatría de Enlace de la Asociación Colombiana de Psiquiatría sobre el diagnóstico y el tratamiento del delirium relacionado con la infección por SARS-CoV-2 y la COVID-19
| • Implementar una guía de tratamiento del delirium en todos los centros con servicios hospitalarios, articulando las acciones de todos los profesionales de acuerdo con su función |
| • Utilizar instrumentos de cribado o de diagnóstico provisional del delirium validados en Colombia, sin olvidar el cribado de otros trastornos comunes como la ansiedad y la depresión |
| • En UCI: |
| – Se recomienda el algoritmo CAM-ICU, que pueden utilizar los intensivistas o las enfermeras y en pacientes con o sin capacidad de dar respuestas verbales |
| – El CAM-ICU se debe aplicar al menos cada 12 o 24 horas a los pacientes con COVID-19 confirmada o sospechada |
| – Los pacientes cribados como positivos para delirium se deben valorar periódicamente con el CAM-ICU para determinar si siguen siendo positivos |
| – La versión en español del CAM-ICU se puede descargar en: |
| • En otros servicios del hospital: |
| – Se recomienda la DDT-Pro, que pueden aplicar médicos o enfermeras, aun en pacientes que no pueden responder verbalmente o que tienen trastorno neurocognitivo mayor |
| – Se debe aplicar la DDT-Pro a todo paciente con alteración reciente del comportamiento/estado mental |
| – En caso de diagnosticarse delirium, la DDT-Pro se debe aplicar al menos 1 vez al día para evaluar la gravedad o la resolución del caso |
| – La versión en español de la DDT-Pro se puede descargar en: https://n9.cl/sbad |
| – Aunque no se conocen datos de validación del CAM general en Colombia, los que ya lo utilicen no deben cambiarlo durante la pandemia y tener en cuenta las indicaciones dadas |
| – Para aplicar el CAM general se requiere que el paciente pueda dar respuestas verbales |
| – Para emplear el CAM general, hay que registrase en: |
| • Prevención del delirium: |
| – Mantener la correcta hidratación del paciente y, según las posibilidades y restricciones, permitir la movilidad, promover la higiene del sueño y cuidar la función cognitiva |
| • Decisión de hospitalizar al paciente con delirium desde el servicio de urgencias: |
| – Cuando los síntomas del delirium sean graves |
| – Cuando el estado clínico del paciente se esté deteriorando progresivamente |
| – Cuando las etiologías del delirium no hayan sido identificadas o si se sospecha o confirma que el trastorno pueda estar relacionado de algún modo con la COVID-19 |
| – Cuando no se pueda garantizar el cuidado en el lugar de residencia o el seguimiento ambulatorio o cuando el delirium se superponga a un trastorno cognitivo conocido |
| • Acciones no farmacológicas generales para el cuidado de los pacientes con delirium: |
| – Tolerar, Anticiparse y No Agitar (TANA): se toleran alteraciones conductuales menores, anticipar el riesgo de caídas/lesiones y evaluar el riesgo de agresión |
| – Cuando hay alteraciones de la conducta, inicialmente se emplean intervenciones conductuales verbales |
| • Solo para los pacientes en los que sea estrictamente necesario, contención mecánica: |
| – Si a pesar de las otras intervenciones no farmacológicas y farmacológicas persiste el riesgo de que se hagan daño o de que su conducta interfiera con el tratamiento |
| – Siempre hay que tener en mente que la restricción mecánica puede producir agitación por sí misma |
| – Siempre que sea necesaria esta medida, debe llevarse un registro estricto del estado del paciente y de la continuidad de la indicación de la restricción |
| – Siempre el menor tiempo posible |
| • Acciones no farmacológicas específicas para el tratamiento del delirium: |
| – Teniendo en cuenta las restricciones que el aislamiento de pacientes y las posibles limitaciones de personal y espacio, se debe mantener la comunicación con el paciente |
| – Si las circunstancias y las características del centro, del servicio concreto y del paciente lo permiten, se debe utilizar medios electrónicos para mantener contacto frecuente con el paciente |
| – Se permite el uso de gafas y equipos de audición que el paciente necesite, siempre que sea posible |
| – Oriente y dé explicaciones claras frecuentes, dentro de las posibilidades: dónde está, quién lo está atendiendo, qué procedimiento/tratamiento se está realizando, etc. |
| • Si bien involucrar a los acompañantes en el cuidado del delirium es beneficioso, la pandemia restringe la posibilidad de hacerlo habitualmente |
| • No se recomienda la prescripción preventiva de medicamentos buscando evitar la aparición del delirium relacionado con la COVID-19 |
| • Para todo paciente, con o sin delirium, se debe hacer una prescripción farmacológica racional, que hay que revisar a diario |
| • Hay que buscar las causas del delirium y de las alteraciones conductuales en el contexto de la COVID-19 e intervenir en las que se pueda tratar |
| • En la búsqueda de las causas hay que analizar en cada caso los factores de vulnerabilidad y los precipitantes específicos, para racionalizar al máximo las intervenciones |
| • Como la pandemia impone restricciones a algunas acciones no farmacológicas, se prevé un aumento del tratamiento farmacológico del delirium |
| • Cuando el delirium en el contexto de la COVID-19 no se resuelva con las demás acciones descritas, se recomienda suministrar un antipsicótico a la dosis mínima eficaz |
| • Los efectos secundarios de los antipsicóticos utilizados para tratar el delirium más relevantes en el contexto de la COVID-19 son: |
| – Efectos extrapiramidales, especialmente con los antipsicóticos típicos |
| – Efectos en el metabolismo, especialmente con los antipsicóticos atípicos, incluso desde el inicio y más relevantes en poblaciones de riesgo |
| – Efectos cardiovasculares y cerebrovasculares, especialmente en pacientes con factores de riesgo de prolongación del QT o población geriátrica con trastornos neurocognitivos |
| – Efectos gastrointestinales, entre los cuales el estreñimiento es importante en el contexto del paciente hospitalizado y puede empeorar el delirium |
| • En el contexto de la COVID-19 pueden darse alteraciones cardiovasculares por la combinación de los antipsicóticos con los fármacos para el control de la enfermedad viral |
| • La decisión sobre qué antipsicótico administrar debe individualizarse según las características clínicas del paciente y de los medicamentos que ya esté tomando (véase la tabla 2) |
| • El tratamiento con antipsicóticos debe mantenerse el menor tiempo posible, según la evolución clínica del paciente y sus comorbilidades |
| • No se deben administrar benzodiacepinas como primera opción farmacológica en el tratamiento del delirium de pacientes con COVID-19 |
| – El lorazepam solo se debe utilizar para el control puntual de las alteraciones de la conducta cuando no sea posible pautar un antipsicótico, siempre a dosis bajas y vigilando la función respiratoria |
Perfil de efectos secundarios especialmente relevantes en el contexto de la COVID-19 de los antipsicóticos empleados para el tratamiento del delirium*
| Antipsicótico | Efectos extrapiramidales | Efectos en el metabolismo | Efectos cardio-cerebrovasculares | Riesgo de estreñimiento | Comentarios |
|---|---|---|---|---|---|
| Haloperidol | Frecuentes, no aptos para pacientes con parkinsonismo de cualquier origen | Menos pronunciados que con los atípicos | Alto riesgo de prolongación del intervalo QT con ritonavir y atazanavir y con cloroquina e hidroxicloroquina. Riesgo de ACV y muerte en pacientes geriátricos con trastorno neurocognitivo mayor | El estreñimiento es un efecto secundario significativo y se debe tener especialmente en cuenta en pacientes geriátricos o con otros factores de riesgo | El ritonavir y la cloroquina llegan a duplicar la biodisponibilidad del haloperidol. No interactúa de modo significativo con tocilizumab, dexametasona, interferón beta, remdesivir, favipiravir o ribavirina. El atazanavir podría aumentar la concentración de haloperidol |
| Quetiapina | Poco frecuentes, especialmente a dosis bajas | A mayor dosis, peor control glucémico y lipídico; a largo plazo hay aumento de peso | Alto riesgo de prolongación del QT con lopinavir, atazanavir, cloroquina e hidroxicloroquina. Riesgo de ACV y muerte en pacientes geriátricos con trastorno neurocognitivo mayor | El riesgo de estreñimiento aumenta con la dosis y se debe tener especialmente en cuenta en pacientes geriátricos o con otros factores de riesgo | La quetiapina tiene importante efecto ansiolítico e hipnótico. El ritonavir aumenta hasta 6 veces la biodisponibilidad de la quetiapina. No hay interacciones significativas con tocilizumab, dexametasona, interferón beta, remdesivir o ribavirina. El favipiravir se metaboliza por aldehído oxidasa, que |
| Risperidona | Dependientes de la dosis | A mayor dosis, peor control glucémico y lipídico; a largo plazo hay aumento de peso | La combinación simultánea con hidroxicloroquina (o cloroquina) y lopinavir está contraindicada por prolongación del QT. Riesgo moderado de aumento del QT con atazanavir. Hipotensión ortostática, importante en pacientes geriátricos. Riesgo de ACV y muerte en pacientes geriátricos con trastorno neurocognitivo mayor | El riesgo de estreñimiento aumenta con la dosis y se debe tener especialmente en cuenta en pacientes geriátricos o con otros factores de riesgo | La hipotensión ortostática es más común durante el aumento de la dosis inicial. El ritonavir y la cloroquina aumentan su biodisponibilidad. No interactúa de modo significativo con tocilizumab, dexametasona, interferón beta, remdesivir, favipiravir o ribavirina. El atazanavir puede aumentar la concentración de risperidona, por lo que se puede requerir reducción de dosis de esta al suministrarlo |
| Olanzapina | Menos comunes que con los antipsicóticos típicos | A mayor dosis, peor control glucémico y lipídico; a largo plazo hay aumento de peso | Con la cloroquina o la hidroxicloroquina, hay prolongación leve del intervalo QT. Hipotensión ortostática, en especial en combinación con benzodiacepinas. Riesgo de ACV y muerte en pacientes geriátricos con trastorno neurocognitivo mayor | El riesgo de estreñimiento aumenta con la dosis; se debe tener especialmente en cuenta en pacientes geriátricos o con otros factores de riesgo | Efecto hipnótico. El ritonavir reduce la concentración. No interactúa de modo significativo con tocilizumab, dexametasona, interferón beta, remdesivir, favipiravir, ribavirina o atazanavir |
| Aripiprazol | Menos que con los otros antipsicóticos descritos en la tabla | Menos efectos metabólicos y en el peso que con otros atípicos | Con lopinavir o con hidroxicloroquina, prolonga levemente el QT. Posible aumento del QT con atazanavir. Hipotensión ortostática ocasional, durante el aumento de la dosis inicial. Riesgo de ACV y muerte en pacientes geriátricos con trastorno neurocognitivo mayor | El riesgo de estreñimiento aumenta con la dosis y es menos importante que con los otros antipsicóticos descritos en la tabla | El ritonavir duplica su biodisponibilidad. No interactúa de modo significativo con tocilizumab, dexametasona, interferón beta, remdesivir, favipiravir o ribavirina. El atazanavir puede aumentar la concentración de aripiprazol, por lo que se puede requerir reducción de la dosis de este al suministrarlo |
| Amisulprida | Dependientes de la dosis | A largo plazo hay aumento de peso en algunos pacientes, así como aumento de las incidencias de diabetes e hiperlipemia | Prolongación del QT, que depende de la dosis y cuando se combina con hidroxicloroquina. Riesgo de ACV y muerte en pacientes geriátricos con trastorno neurocognitivo mayor | El riesgo de estreñimiento aumenta con la dosis; se debe tener especialmente en cuenta en pacientes geriátricos o con otros factores de riesgo | El efecto hipnótico puede llegar a ser importante, especialmente con dosis altas. No interactúa de modo significativo con cloroquina, tocilizumab, dexametasona, interferón beta, remdesivir, lopinavir, ritonavir, favipiravir, ribavirina o amisulprida |
La decisión de administrar un antipsicótico específico depende del riesgo individual de efectos secundarios graves o de que el paciente esté tomando algún fármaco con el que haya interacciones relevantes. Fuera de lo especificado aquí, los antipsicóticos tienen otros efectos secundarios, así como otras interacciones farmacológicas. Aunque la hidroxicloroquina y el lopinavir-ritonavir no reducen la mortalidad por COVID-19, la OMS deja abierta la posibilidad de utilizarlos y evaluarlos en pacientes expuestos al virus, por lo que se reseñan sus interacciones con los antipsicóticos. Algunas opciones para consultar en línea actualizaciones sobre las interacciones farmacológicas de los antipsicóticos con los fármacos reseñados o con otros antivirales o medicamentos que puedan utilizarse en pacientes con COVID-19 son: https://www.drugs.com/ y https://www.covid19-druginteractions.org/.