Alvaro Campero1, Pablo Ajler2, Abraham Agustín Campero3. 1. Servicio de Neurocirugía, Hospital Padilla, Tucumán, Buenos Aires, Argentina ; Servicio de Neurocirugía, Sanatorio Modelo, Tucumán, Buenos Aires, Argentina. 2. Servicio de Neurocirugía, Hospital Italiano, Buenos Aires, Argentina. 3. Servicio de Neurocirugía, Sanatorio Modelo, Tucumán, Buenos Aires, Argentina.
Abstract
BACKGROUND: The aim of this study is to describe the results of 36 patients with trigeminal neuralgia treated with microvascular decompression. METHODS: Between June 2005 and May 2012, 36 patients with trigeminal neuralgia were operated by the first author (AC), underwent microvascular decompression. The age, sex, duration of symptoms before surgery, and surgical finds, were all evaluated. In addition, postoperative results were also analyzed. RESULTS: Twenty-five patients were women and 11 were men. The average age of the patients was 48 years. The average time of postoperative follow-up after the surgery was 36 months. Relief from pain until now occurred in 32 patients (88%). Pain recurrence was observed in 4 patients; of those, 2 cases showed a vein compression. CONCLUSION: The microvascular decompression for trigeminal neuralgia is a safe an effective option. A vein compression could point out an unfavorable follow-up.
BACKGROUND: The aim of this study is to describe the results of 36 patients with trigeminal neuralgia treated with microvascular decompression. METHODS: Between June 2005 and May 2012, 36 patients with trigeminal neuralgia were operated by the first author (AC), underwent microvascular decompression. The age, sex, duration of symptoms before surgery, and surgical finds, were all evaluated. In addition, postoperative results were also analyzed. RESULTS: Twenty-five patients were women and 11 were men. The average age of the patients was 48 years. The average time of postoperative follow-up after the surgery was 36 months. Relief from pain until now occurred in 32 patients (88%). Pain recurrence was observed in 4 patients; of those, 2 cases showed a vein compression. CONCLUSION: The microvascular decompression for trigeminal neuralgia is a safe an effective option. A vein compression could point out an unfavorable follow-up.
La descompresión microvascular (DMV) para el tratamiento de la neuralgia del trigémino
(NT), primeramente reportada por Gardner en el año 1962,[3] fue popularizada por Jannetta a partir de 1967.[4] La tasa de remisión del dolor luego de una DMV, en los primeros meses, es mayor al
80%,[101516171825]
con una incidencia de recurrencia entre el 15 y 30%.[101725] La
mayor incidencia de recurrencia se da en los primeros 2 años luego de la cirugía.[25]La NT es un desorden neuropático caracterizado por episodios de intenso dolor facial,
originados por el nervio trigémino.[11] Basado en la
hipótesis que una compresión vascular es la causa de la NT primaria, la curación sin
necesidad de tratamiento médico se puede lograr, en la mayoría de los casos, con una
DMV.[11] Más aún, muchas publicaciones muestran
que cuanto mayor es la compresión vascular sobre el nervio, mejor es el resultado
postoperatorio.[12111213] Como alternativa de la DMV existen técnicas menos
invasivas (compresión con balón, termolesión por radiofrecuencia, radiocirugía,
etc.), mostrando no obstante una mayor tasa de recurrencia.[111121322]El propósito del presente trabajo es presentar los resultados de 36 pacientes con
diagnóstico de NT, en los cuales se realizó una DMV.
MATERIAL Y MÉTODO
Desde Junio de 2005 a Mayo de 2012, 36 pacientes con diagnóstico de NT primaria fueron
operados por el primer autor (AC), realizando una DMV. Las historias clínicas y los videos
quirúrgicos fueron analizados, evaluando: Edad, sexo, tiempo de sintomatología previo a la
cirugía, hallazgos intraoperatorios (a través de los videos quirúrgicos), y
resultados postoperatorios.Todos los pacientes de la presente serie llegaron a la consulta luego de realizar tratamiento
médico con una o más drogas. Carbamazepina fue la medicación más utilizada,
combinándose en algunos casos con amitriptilina, pregabalina, gabapentin o baclofeno. En un
caso, el paciente había realizado una termolesión percutánea, con buen resultado por
18 meses. La decisión quirúrgica fue porfalta de eficacia del tratamiento médico en
31 casos (86%), porefectos adversos de la medicación en 4 casos (11%), y porfalta de eficacia del tratamiento médico y de la radiofrecuencia en 1 caso (2,7%).Fotos del abordaje. (a) se encuentra marcada la incisión, la ranura digástrica y la
apófisis mastoides. (b) foto luego de la disección subperióstica. (c) exposición
dural. (d) apertura dural
Técnica Quirúrgica [Figura 1].
El paciente es colocado en posición semisentada, con la cabeza flexionada y rotada hacia el
lado del abordaje. La incisión es de aproximadamente 10 cm de longitud, vertical, 1 cm medial
al borde posterior de la ranura digástrica. Luego de una disección subperióstica, se
realiza una craniectomía de aproximadamente 3 cm de diámetro, exponiendo los márgenes
de los senos transverso y sigmoideo. Se realiza una apertura dural de forma curva, siguiendo el
borde interno del seno lateral. Después de colocado el microscopio, se accede a la región
del nervio trigémino reclinando el cerebelo en el borde entre su superficie tentorial y
petrosa. Una vez visualizado, el nervio es expuesto en todo su recorrido cisternal, con especial
interés en la zona de entrada (a nivel de la protuberancia). Una vez encontrado el conflicto
vascular, se coloca el teflón separando el vaso del nervio. Se ilustra el presente trabajo con
9 casos con fotos intraoperatorias [Figuras 2 a 10]. Finalmente la duramadre es cerrada en forma hermética.
Figura 1
Fotos del abordaje. (a) se encuentra marcada la incisión, la ranura digástrica y la
apófisis mastoides. (b) foto luego de la disección subperióstica. (c) exposición
dural. (d) apertura dural
Figura 10
Paciente con compresión de arteria cerebelosa anteroinferior, con recurrencia del dolor. Se
re operó. (a) imagen de la re cirugía, donde se aprecia como el teflón se corrió
de su lugar de origen. (b) luego de colocado un nuevo teflón
Compresión de arteria cerebelosa superior. (a) imagen antes de la colocación del
teflón. (b) luego de colocado el teflón (doble)Compresión de arteria cerebelosa anteroinferior. (a) vena en relación con el nervio
trigémino. (b) compresión arterial (más proximal). (c) luego de colocado el
teflónCompresión de arteria cerebelosa anteroinferior en paciente de 16 años de edad. (a)
imagen antes de la colocación del teflón. (b) luego de colocado el teflón (doble)Compresión de arteria cerebelosa anteroinferior en paciente que luego de la cirugía
presentó sordera. (a) imagen antes de la colocación del teflón. (b) luego de colocado
el teflón. El asterisco muestra la marca de la compresión en el nervioCompresión venosa. (a) imagen antes de la colocación del teflón. (b) luego de
colocado el teflón. Se colocó el mismo en la parte que la vena presentaba mayor contacto
con el nervioCompresión venosa. (a) imagen antes de la colocación del teflón; (b) luego de
colocado el teflón. Se colocó el mismo en la parte que la vena presentaba mayor contacto
con el nervio. (c) imagen durante la re cirugía; se observa la correcta colocación del
teflón. (d) luego de la rizotomía del tercio externo del nervio trigéminoCompresión doble, de arteria cerebelosa superior y arteria cerebelosa anteroinferior. (a)
imagen antes de la colocación del teflón. (b) luego de colocado el teflón (se
colocaron dos teflones)Compresión doble, de arteria cerebelosa superior y arteria basilar. (a) imagen antes de la
colocación del teflón. (b) luego de colocado el teflón (se colocaron dos
teflones)Paciente con compresión de arteria cerebelosa anteroinferior, con recurrencia del dolor. Se
re operó. (a) imagen de la re cirugía, donde se aprecia como el teflón se corrió
de su lugar de origen. (b) luego de colocado un nuevo teflón
RESULTADOS
De los 36 pacientes operados, 25 fueron mujeres y 11 varones. El promedio de edad fue de 48
años (mínimo de 16 y máximo de 73 años). Desde el comienzo del dolor a la
cirugía, el tiempo promedio transcurrido fue de 6,6 años (mínimo de 5 meses y
máximo de 14 años).Los hallazgos operatorios fueron los siguientes: (a) 22 casos con compresión de la arteria
cerebelosa superior; (b) 10 casos con compresión de la arteria cerebelosa anteroinferior; (c) 2
casos con compresión venosa; (d) 2 casos con compresión doble (arteria cerebelosa superior
+ arteria cerebelosa anteroinferior en un caso y arteria cerebelosa superior + arteria
basilar en otro caso).El seguimiento postoperatorio fue en promedio de 38 meses (máximo de 76 meses y mínimo
de 11 meses). De los 36 pacientes, 32 (88%) evolucionaron sin dolor hasta la fecha. De los 4
pacientes (12%) con recurrencia de dolor, en dos pacientes se observó como hallazgo
intraoperatorio un conflicto venoso; uno de esos pacientes se re operó, realizando una
rizotomía de V3, lo cual fue efectivo sólo por 1mes [Figura
7]. El otro paciente con conflicto venoso, con recurrencia del dolor un mes posterior a la
cirugía, no regresó luego a la consulta [Figura 6].
El tercer caso fue una paciente donde recurrió el dolor al cabo de 3 años de la
cirugía. Se volvió a colocar carbamazepina, y hasta la fecha se encuentra sin dolor (lleva
9 meses). El cuarto caso fue una paciente con compresión de arteria cerebelosa anteroinferior,
que recurrió el dolor luego de 16 meses de la cirugía; no mejoró con medicación.
Se re operó, constatándose que el teflón se había corrido del lugar. Se
colocó un nuevo teflón, y hasta el momento se encuentra sin dolor (lleva 4 meses) [Figura 10].
Figura 7
Compresión venosa. (a) imagen antes de la colocación del teflón; (b) luego de
colocado el teflón. Se colocó el mismo en la parte que la vena presentaba mayor contacto
con el nervio. (c) imagen durante la re cirugía; se observa la correcta colocación del
teflón. (d) luego de la rizotomía del tercio externo del nervio trigémino
Figura 6
Compresión venosa. (a) imagen antes de la colocación del teflón. (b) luego de
colocado el teflón. Se colocó el mismo en la parte que la vena presentaba mayor contacto
con el nervio
En cuanto a las complicaciones postoperatorias, la mortalidad fue del 0%. En relación
a la morbilidad de la técnica quirúrgica, dos pacientes (5,5%) presentaron una
fístula de líquido cefalorraquídeo por la herida quirúrgica, que se
solucionó en ambos casos con un drenaje espinal colocado durante 7 días. Además, un
paciente (2,7%) presentó en el postoperatorio sordera, la cual no mejoró con el
correr del tiempo. No se observó déficit postoperatorio del nervio facial en ningún
caso. Tampoco hubo en la presente serie infección de la herida quirúrgica ni
meningitis.
DISCUSIÓN
La hipótesis de un conflicto arteria-nervio como causa de la NT fue postulada originalmente
por Dandy en el año 1934;[51623] dicha idea fue avalada y difundida
tiempo después por Jannetta, gracias a los hallazgos intraoperatorios a través del
microscopio.[41516]Si bien el primer tratamiento en la NT es la terapia médica, usualmente a través de
carbamazepina,[6] la baja tasa de control del dolor a largo
plazo, asociado a los efectos adversos de la propia medicación hicieron que la mayoría de
los pacientes terminen recibiendo un tratamiento quirúrgico (percutáneo o
microquirúrgico).[16] En los últimos años se
agregó a las posibilidades terapéuticas la radiocirugía.[192124]Lo más frecuente de ver es una compresión arterial, generalmente a través de una
arteria cerebelosa. Sin embargo, la compresión venosa ha sido reportada entre un 9 y
25%.[716]
Incluso hay trabajos que hablan de un índice de recurrencia más alto en casos de
compresión venosa.[914] En nuestra serie dos pacientes presentaron un conflicto venoso (5,5%); en dichos
2 pacientes se colocó teflón entre la vena y el nervio, no siendo efectivo el
procedimiento.La ausencia de algún tipo de compresión vascular fue vista entre un 3 y
17%.[16] En nuestros casos, todos presentaron
algún tipo de conflicto vascular (94,5% compresión arterial y 5,5%
compresión venosa), similar al trabajo de Tucer y colaboradores, donde una compresión
vascular fue detectada en el 100% de los casos.[11]Rughani y colaboradores utilizaron el Nationwide Impatient Sample para obtener
información sobre 3273 pacientes que se les realizó una DMV en Estados Unidos; así,
evaluaron la relación entre edad y morbilidad/mortalidad. La mortalidad fue de 0,13%
para pacientes menores de 65 años, 0,68% para pacientes entre 65 y 75 años, y de
1,16% para pacientes mayores de 75 años.[8] Si
bien la DMV continúa siendo una buena alternativa en pacientes de edad avanzada, es importante
tener presente que el riesgo de complicaciones aumenta con los años. La opción de DMV en
pacientes mayores de 65 años continúa siendo viable, si el neurocirujano presenta la
experiencia y habilidades necesarias, y si el paciente es totalmente informado del procedimiento,
las alternativas y los riesgos.[20] En nuestra serie 4
pacientes con más de 65 años fueron operados, los cuales presentaban una muy buena
condición clínica, por lo cual se decidió microcirugía; el resultado fue
satisfactorio en los cuatro casos.En la presente serie de 36 pacientes no hubo ninguna muerte, dato que concuerda con las
publicaciones sobre DMV.[456789] La morbilidad total
fue del 8,3%, siendo dos los pacientes que presentaron fístula de líquido
cefalorraquídeo por la herida quirúrgica, las cuales se solucionaron sin cirugía; y
un caso de sordera, la cual fue permanente. Los resultados en cuanto a morbilidad son similares a
los encontrados en la literatura.[101115161725]
Tucer y colaboradores, en un estudio con similar número de casos de DMV (37 pacientes),
mostraron como complicaciones 2 casos de infección de la herida, un caso de perdida de
audición (mejoró a los dos meses), un caso de psicosis y un caso de hipoestesia
postoperatoria (mejoró a los 6 meses).[11]
CONCLUSIÓN
La DMV como tratamiento de la NT es un procedimiento efectivo y seguro. El hallazgo
intraoperatorio de una “compresión” venosa podría indicar una evolución
postoperatoria desfavorable.
Authors: Elizabeth C Tyler-Kabara; Amin B Kassam; Michael H Horowitz; Louise Urgo; Constantinos Hadjipanayis; Elad I Levy; Yue-Fang Chang Journal: J Neurosurg Date: 2002-03 Impact factor: 5.115