Literature DB >> 35589458

[Impact of COVID-19 lockdown on self-perceived health in Chile by gender].

Natalia López-Contreras1, Tomás López-Jiménez2, Olivia Janett Horna-Campos3, Marinella Mazzei3, María Sol Anigstein4, Constanza Jacques-Aviñó5.   

Abstract

OBJECTIVE: To analyse the social factors associated with self-perceived health during the COVID-19 lockdown in the Chilean resident population according to gender perspective.
METHOD: Cross-sectional study conducted during the COVID-19 lockdown between May 17 and August 17, 2020 with an online survey. Self-perceived health was analysed in the population aged 18 years or older in relation to social variables. Multivariate logistic regression models were constructed to assess the association between independent variables with self-perceived health, through adjusted odds ratio (aOR). Analyses were stratified by sex (M: men; W: women).
RESULTS: 5981 persons were analysed (women: 63.9%). 29.6% of women and 19.2% of men reported poor self-perceived health. In women it worsens with increasing age. Worse self-perceived health was mainly associated with lack of social support (ORa M: 2.05; ORa W: 2.34), concern about living together at home (ORa M: 1.66; ORa W: 1.38), perceived inadequate housing conditions (ORa M: 1.89; ORa W: 2.63), and disagreement with government measures (ORa M: 2.80; ORa W: 1.82). In women, it was also associated with informal work or being inactive in the labour market (ORa: 2.11). In men worse self-perceived health was associated with being self-employed (ORa: 1.65; confidence interval [CI]: 1.11-2.45) and has secondary education (ORa: 2.81; CI: 1.32-5.98).
CONCLUSIONS: The social impact of lockdown in self-perceived health is related to gender, age, care work, and socioeconomic conditions, as well as, by disagreement with the measures implemented to manage the pandemic.
Copyright © 2022 SESPAS. Publicado por Elsevier España, S.L.U. All rights reserved.

Entities:  

Keywords:  COVID-19; Chile; Cuarentena; Determinantes sociales de la salud; Estado de salud; Gender role; Health status; Quarantine; Rol de género; Social determinants of health

Year:  2022        PMID: 35589458      PMCID: PMC9050586          DOI: 10.1016/j.gaceta.2022.04.002

Source DB:  PubMed          Journal:  Gac Sanit        ISSN: 0213-9111            Impact factor:   2.479


Introducción

Una de las medidas que adoptaron los países para el control de la COVID-19 fue la implementación de confinamientos domiciliarios. Según la evidencia, el confinamiento tiene consecuencias sobre la salud, como mayor inactividad física, aumento de los trastornos alimentarios y empeoramiento de la salud mental. Estos efectos están relacionados con determinantes del área social y económica de las personas, generando un impacto diferencial según ejes como el sexo, la edad o la clase social3, 4. Globalmente, las mujeres se han visto más afectadas por las medidas implementadas para contener la pandemia3, 5. Por ejemplo, se han reportado un aumento de la violencia de género durante el confinamiento, una mayor tasa de desempleo y una mayor preocupación por contraer la COVID-19. En países de Latinoamérica, además, hay que considerar que las mujeres tienen mayor presencia en el sector laboral informal y menor capacidad para hacer frente a los problemas socioeconómicos, y además son las responsables principales de la mayoría de los trabajos relacionados con el cuidado en el hogar. En el caso de Chile, el país declaró el confinamiento generalizado el 26 de marzo de 2020, incluido el cierre de colegios, que se mantuvieron sin actividad presencial por 18 meses. El confinamiento se dio en medio de un contexto sociopolítico complejo, marcado por protestas nacionales como síntoma de un descontento social por las malas condiciones socioeconómicas, producto de un modelo neoliberal heredado de la dictadura de Pinochet. Estas protestas se dieron en el espacio público y debieron ser suspendidas por el confinamiento, que consistió en restringir el libre movimiento, salvo para realizar compras de alimentos o trabajos vinculados a los servicios de salud y de emergencias. Además, se estableció un mecanismo de control para las salidas del domicilio, estando acotadas a dos semanales mediante un permiso que otorgaba la policía. A partir del 19 de julio de 2020 se comenzó con el plan «Paso a paso», que diferenció el tipo de restricciones según las características epidemiológicas de cada territorio. Los efectos del confinamiento en la capital del país han mostrado una alta presencia de preocupación y ansiedad, siendo mayor entre las mujeres. La salud autopercibida, la cual está relacionada con la salud mental, es un indicador de salud de las personas (en relación con la calidad de vida, las enfermedades clínicamente diagnosticadas y la función física), de la utilización de servicios sanitarios y de la mortalidad. Así mismo, en la salud autopercibida se observan distintos patrones por género y posición socioeconómica. La salud autopercibida de las mujeres también está relacionada con la mayor carga de enfermedad que padecen. Además, según la clase social, la inseguridad laboral, entre los hombres, y la responsabilidad del trabajo doméstico, entre las mujeres, se relacionan con una peor salud autopercibida. Por lo tanto, resulta relevante analizar los efectos del confinamiento en la salud autopercibida desde una perspectiva de género debido a su potencialidad de explicación e interpretación de las inequidades. El objetivo de este estudio es analizar los factores sociales asociados a la salud autopercibida durante el confinamiento en la población residente en Chile según la perspectiva de género.

Método

Tipo de estudio y recogida de datos

Estudio transversal realizado en personas de 18 años o más que vivían en Chile durante el confinamiento por la COVID-19. Los datos se obtuvieron mediante una encuesta online aplicada entre el 17 de mayo y el 17 de agosto de 2020. El 98,3% contestaron el cuestionario antes del inicio del plan «Paso a paso». Los datos del estudio se recogieron y gestionaron utilizando las herramientas de captura de datos electrónicos SurveyMonkey® (alojadas en la Fundació Institut Universitari per a la Recerca a l’Atenció Primària de Salut Jordi Gol i Gurina, Barcelona, España).

Muestreo

El reclutamiento se realizó a través de plataformas online y redes sociales utilizando técnicas de muestreo por conveniencia y de bola de nieve. El cuestionario fue creado inicialmente por un equipo de investigación en España y se adaptó al contexto chileno. Se realizó un estudio piloto y se introdujeron modificaciones para facilitar su comprensión e interpretación. Los criterios de inclusión fueron tener 18 años o más y vivir en Chile. Asumiendo un riesgo alfa del 5%, un riesgo beta del 20% y una odds ratio [OR] de 1,3, se consideró que era necesario reclutar un mínimo de 1841 participantes. Se utilizó el software PASS para el cálculo del tamaño de la muestra y la potencia (PASS 15 Power Analysis and Sample Size Software, 2017). Se analizaron las encuestas que las personas completaron con un mínimo del 50%. Para abordar los posibles sesgos debidos a las variables cuya información faltaba se realizó una imputación múltiple mediante ecuaciones encadenadas con 50 conjuntos de datos imputados. Las estimaciones de cada conjunto de datos imputados se combinaron siguiendo las reglas descritas por Rubin. Para disminuir los sesgos en las estimaciones, se ponderó la muestra por la distribución de edad y el nivel de educación extraídos del Censo 2017 de Chile.

Variables

La variable dependiente fue la salud autopercibida, con cinco opciones de respuesta en una escala Likert, la cual luego fue dicotomizada en buena salud autopercibida (muy buena y buena) y mala salud autopercibida (regular, mala y muy mala). Como variables independientes se incluyeron las características sociodemográficas: edad, educación finalizada y pertenencia a pueblos originarios (entendida como aquellas personas que mantienen y defienden su identidad étnica diferenciándose de la cultura colonial). Las variables relacionadas con las condiciones materiales y socioeconómicas fueron la situación laboral, el cambio en la situación laboral, le tenencia de la vivienda, el tamaño de la vivienda (m) y la percepción de vivir en una vivienda adecuada para el confinamiento. En cuanto a los factores psicosociales, se incluyeron las variables apoyo social, convivencia con personas dependientes, preocupación por la convivencia en el hogar y experimentar violencia en el hogar. Se analizaron comportamientos orientados a la salud con las variables consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de ansiolíticos o antidepresivos, consumo de drogas ilegales y actividad física. Se exploraron también las experiencias relacionadas con la COVID-19, como haber tenido el diagnóstico y convivir con personas con síntomas o diagnóstico de la enfermedad. Finalmente, se incluyó una variable relacionada con el grado de acuerdo con las medidas implementadas por el gobierno respecto a la pandemia.

Análisis estadístico

Se realizó un análisis descriptivo de las variables y se compararon las diferencias entre hombres y mujeres utilizando el test de ji al cuadrado. Se construyeron modelos de regresión logística multivariante para evaluar la asociación entre las variables independientes con la salud autopercibida. Se calcularon las OR ajustadas (ORa) con un intervalo de confianza del 95% (IC95%). El nivel de significación estadística se estableció en 0,05. Los análisis se estratificaron por sexo. Se excluyeron del análisis las personas que tenían una identidad no binaria o que se identificaban con otras categorías (n = 41). Todos los análisis se realizaron con el programa Stata 15.1.

Resultados

Se incluyeron en el estudio 5981 personas, de las cuales el 63,9% eran mujeres. En las Tabla 1, Tabla 2 se describen las características de la población de estudio ponderada (los datos sin ponderación pueden consultarse en la tabla I del Apéndice online). Tanto los hombres como las mujeres forman parte mayoritariamente del grupo de edad de 31-50 años, y el 29,7% tienen estudios universitarios. El 29,6% de las mujeres y el 19,2% de los hombres reportaron mala salud autopercibida (p <0,001).
Tabla 1

Salud autopercibida, características sociodemográficas, condiciones materiales y condiciones psicosociales, en las personas participantes, según sexo, en Chile (n = 5981). Versión ponderada

Hombres
Mujeres
pa
Variablesn%n%
Salud
 Salud autopercibida
  Buena163180,8258270,4b
  Mala38619,2108529,6



Sociodemográficas
 Edad
  18-30 años64430,596625,8b
  31-50 años75635,7138837,1
  51-64 años48322,883422,3
  65 años o más2321155814,9
 Educación
  Primaria52724,997926,1
  Secundaria95445,1165444,2
  Universitaria63330111329,7
 Pueblo originario
  No188289329387,9
  Sí2331145312,1



Condiciones materiales
 Situación laboral
  Trabajo con contrato113654,1138737,6b
  Trabajo autónomo38918,584422,9
  Informal/jubilado/estudiante50424110129,9
  Trabajos domésticos150,72867,8
  Desempleo552,6681,8
 Cambio en situación laboral
  Ha mejorado773,7521,4b
  Está igual67732,1149240
  Ha empeorado135364,2218358,6
 Tenencia vivienda
  Propia (sin deudas)69039,4121136,2c
  Propia (con deudas) o alquilada106260,6213763,8
 Tamaño vivienda
  Menos de 50 m256827,187623,5c
  De 50 a 80 m266531,7129934,8
  Más de 80 m286441,2155741,7
 Percepción vivienda adecuada
  Mucho/bastante90148,7147844c
  Moderada94851,3188156
  Poco/nada100047,7198054



Condiciones psicosociales
 Apoyo social
  Sí59028,292125,1b
  No50724,276820,9
 Vivir con personas dependientes
  No177188,1303184,4b
  Sí23811,956015,6
 Preocupación por convivencia
  No39221,385125,4c
  Sí145378,7250474,6
 Violencia en el hogar
  No162187,6279583b
  Sí23012,457117

Significación estadística entre hombres y mujeres derivada de la prueba de ji al cuadrado.

p <0,001.

p <0,05.

Tabla 2

Variables de conductas y hábitos, salud y COVID-19, y sobre las medidas de gobierno, en las personas participantes, según sexo, en Chile (n = 5981). Versión ponderada

Hombres
Mujeres
pa
Variablesn%n%
Conductas y hábitos
 Consumo de tabaco
  No consumo/sin cambios139476,9261580b
  Disminución1528,441312,7
  Aumento26614,72417,4
 Consumo de alcohol
  No consumo/sin cambios122067,1243474,7b
  Disminución41022,648915
  Aumento18810,433510,3
 Consumo de psicofármacos
  No consumo/sin cambios166791,7292989,6c
  Disminución140,8371,1
  Aumento1377,53039,3
 Consumo de drogas ilegales
  No consumo/sin cambios154885,2306593,9b
  Disminución1789,8902,8
  Aumento925,11103,4
 Actividad física71739,4154247,3b
  No realización/sin cambios
  Disminución90449,7128739,5
  Aumento19910,943413,3



Salud y COVID-19
 Diagnóstico de COVID-19
  No204798,9363897,4b
  Sí241,1982,6
 Conviviendo con persona COVID-19
  No176585,7324887
  Sí29514,348413



Medidas de gobierno
 Grado de acuerdo con gestión
  De acuerdo23913,150115,3
  Ni de acuerdo ni en desacuerdo603,31314
  En desacuerdo152883,6264580,7

Significación estadística entre hombres y mujeres derivada de la prueba de ji al cuadrado.

p <0,001.

p <0,05.

Salud autopercibida, características sociodemográficas, condiciones materiales y condiciones psicosociales, en las personas participantes, según sexo, en Chile (n = 5981). Versión ponderada Significación estadística entre hombres y mujeres derivada de la prueba de ji al cuadrado. p <0,001. p <0,05. Variables de conductas y hábitos, salud y COVID-19, y sobre las medidas de gobierno, en las personas participantes, según sexo, en Chile (n = 5981). Versión ponderada Significación estadística entre hombres y mujeres derivada de la prueba de ji al cuadrado. p <0,001. p <0,05. En la tabla 3 (hombres) y la tabla 4 (mujeres) se muestran las asociaciones de mala salud autopercibida con las variables de estudio. Respecto a las variables sociodemográficas, se observa, en relación con la edad, que en las mujeres hubo una tendencia al empeoramiento de la salud autopercibida a medida que aumentaba la edad (p <0,001), en especial entre las del rango de 51-64 años, quienes presentaron mayor riesgo de mala salud autopercibida (ORa: 4,19; IC: 2,38-7,38). Respecto al nivel educativo, destaca el riesgo de mala salud autopercibida en los hombres con educación secundaria (ORa: 2,81; IC: 1,32-5,98), mientras que, en las mujeres, tener nivel de educación universitaria fue un factor protector para tener buena salud autopercibida (ORa: 0,60; IC: 0,38-0,96). La pertenencia a un pueblo originario fue un factor protector en los hombres (ORa: 0,59; IC: 0,36-0,97).
Tabla 3

Asociación entre salud autopercibida y variables socioestructurales en hombres, Chile

VariablesORa (IC95%)
Sociodemográficas
 Edad
  18-30 años1,00
  31-50 años0,86 (0,49-1,50)
  51-64 años0,84 (0,49-1,44)
  65 años o más1,18 (0,66-2,12)
 Educación
  Primaria1,00
  Secundaria2,81 (1,32-5,98)
  Universitaria1,80 (0,79-4,10)
 Pueblo originario
  No1,00
  Sí0,59 (0,36-0,97)



Condiciones materiales
 Situación laboral
  Trabajo con contrato1,00
  Trabajo autónomo1,65 (1,11-2,45)
  Informal/jubilado/estudiante1,53 (0,95-2,48)
  Trabajos domésticos0,71 (0,13-3,92)
  Desempleo1,39 (0,65-2,98)
 Cambio en situación laboral
  Ha mejorado1,00
  Está igual1,93 (0,35-10,62)
  Ha empeorado2,50 (0,45-13,85)
 Tenencia vivienda
  Propia (sin deudas)1,00
  Propia (con deudas) o alquilada1,45 (0,74-2,85)
 Tamaño vivienda
  Menos de 50 m21,00
  De 50 a 80 m20,94 (0,60-1,48)
  Más de 80 m21,06 (0,64-1,74)
 Percepción de vivienda adecuada
  Mucho/bastante1,00
  Moderada2,19 (1,55-3,11)
  Poco/nada1,89 (1,20-2,97)



Condiciones psicosociales
 Apoyo social
  Sí1,00
  No2,05 (1,13-3,73)
 Vivir con personas dependientes
  No1,00
  Sí1,59 (1,14-2,21)
 Preocupación por convivencia
  No1,00
  Sí1,66 (1,04-2,63)
 Violencia en el hogar
  No1,00
  Sí1,97 (1,10-3,53)



Conductas y hábitos
 Consumo de tabaco
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución0,83 (0,46-1,52)
  Aumento0,94 (0,51-1,73)
 Consumo de alcohol
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución1,16 (0,79-1,72)
  Aumento0,76 (0,44-1,31)
 Consumo de psicofármacos
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución0,33 (0,03-4,02)
  Aumento4,22 (2,33-7,64)
 Consumo de drogas ilegales
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución0,44 (0,23-0,86)
  Aumento0,90 (0,43-1,88)
 Actividad física
  No realización/sin cambios1,00
  Disminución0,71 (0,47-1,08)
  Aumento0,88 (0,42-1,85)



Salud y COVID-19
 Diagnóstico de COVID-19
  No1,00
  Sí2,75 (0,85-8,92)
 Conviviendo con persona COVID-19
  No1,00
  Sí0,75 (0,43-1,30)
Medidas del gobierno
 Grado de acuerdo con gestión
  De acuerdo1,00
  Ni de acuerdo ni en desacuerdo1,50 (0,44-5,15)
  En desacuerdo2,80 (1,38-5,69)

IC95%: intervalo de confianza del 95%; ORa: odds ratio ajustada.

Los modelos fueron ajustados por edad, educación, situación laboral, cambio en la situación laboral, tenencia de la vivienda, tamaño de la vivienda, percepción de adecuación de la vivienda para el confinamiento, apoyo social, convivencia con personas dependientes, preocupación por la convivencia en el hogar, violencia en el hogar, consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de ansiolíticos o antidepresivos, consumo de drogas ilegales, actividad física, diagnóstico de COVID-19 y convivir con personas con síntomas o diagnóstico de COVID-19, y medidas adecuadas del gobierno respecto a la pandemia.

Tabla 4

Asociación entre salud autopercibida y variables socioestructurales en mujeres, Chile

VariablesORa (IC95%)
Sociodemográficas
 Edad
  18-30 años1,00
  31-50 años2,01 (1,15-3,50)
  51-64 años4,19 (2,38-7,38)
  65 años o más3,05 (1,80-5,19)
 Educación
  Primaria1,00
  Secundaria0,85 (0,56-1,27)
  Universitaria0,60 (0,38-0,96)
 Pueblo originario
  No1,00
  Sí1,04 (0,71-1,51)



Condiciones materiales
 Situación laboral
  Trabajo con contrato1,00
  Trabajo autónomo0,68 (0,43-1,06)
  Informal/jubilada/estudiante2,11 (1,43-3,12)
  Trabajos domésticos0,95 (0,56-1,62)
  Desempleo0,72 (0,31-1,67)
 Cambio en situación laboral
  Ha mejorado1,00
  Está igual0,89 (0,37-2,11)
  Ha empeorado1,15 (0,50-2,66)
 Tenencia de vivienda
  Propia (sin deudas)1,00
  Propia (con deudas) o alquilada1,19 (0,82-1,72)
 Tamaño vivienda
  Menos de 50 m21,00
  De 50 a 80 m21,03 (0,72-1,47)
  Más de 80 m20,43 (0,29-0,65)
 Percepción de vivienda adecuada
  Mucho/bastante1,00
  Moderada0,76 (0,54-1,09)
  Poco/nada2,63 (1,84-3,76)
 Apoyo social
  Sí1,00
  No2,34 (1,32-4,16)
 Vivir con personas dependientes
  No1,00
  Sí0,91 (0,71-1,17)
 Preocupación por convivencia
  No1,00
  Sí1,38 (1,04-1,83)
 Violencia en el hogar
  No1,00
  Sí1,16 (0,76;1,78)



Conductas y hábitos
 Consumo de tabaco
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución0,84 (0,50-1,40)
  Aumento1,07 (0,62-1,85)
 Consumo de alcohol
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución1,27 (0,86-1,87)
  Aumento1,08 (0,72-1,61)
 Consumo de psicofármacos
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución1,27 (0,48-3,38)
  Aumento2,07 (1,34-3,20)
 Consumo de drogas ilegales
  No consumo/sin cambios1,00
  Disminución1,05 (0,46-2,39)
  Aumento0,94 (0,41-2,13)
 Actividad física
  No realización/sin cambios1,00
  Disminución1,24 (0,91-1,69)
  Aumento1,21 (0,81-1,83)



Salud y COVID-19
 Diagnóstico de COVID-19
  No1,00
  Sí0,21 (0,04-1,15)
 Conviviendo con personas COVID-19
  No1,00
  Sí1,25 (0,85-1,84)



Medidas del gobierno
 Grado de acuerdo con gestión
  De acuerdo1,00
  Ni de acuerdo ni en desacuerdo0,63 (0,23-1,69)
  En desacuerdo1,82 (1,12-2,94)

IC95%: intervalo de confianza del 95%; ORa: odds ratio ajustada.

Los modelos fueron ajustados por edad, educación, situación laboral, cambio en la situación laboral, tenencia de la vivienda, tamaño de la vivienda, percepción de adecuación de la vivienda para el confinamiento, apoyo social, convivencia con personas dependientes, preocupación por la convivencia en el hogar, violencia en el hogar, consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de ansiolíticos o antidepresivos, consumo de drogas ilegales, actividad física, diagnóstico de COVID-19 y convivir con personas con síntomas o diagnóstico de COVID-19, y medidas adecuadas del gobierno respecto a la pandemia.

Asociación entre salud autopercibida y variables socioestructurales en hombres, Chile IC95%: intervalo de confianza del 95%; ORa: odds ratio ajustada. Los modelos fueron ajustados por edad, educación, situación laboral, cambio en la situación laboral, tenencia de la vivienda, tamaño de la vivienda, percepción de adecuación de la vivienda para el confinamiento, apoyo social, convivencia con personas dependientes, preocupación por la convivencia en el hogar, violencia en el hogar, consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de ansiolíticos o antidepresivos, consumo de drogas ilegales, actividad física, diagnóstico de COVID-19 y convivir con personas con síntomas o diagnóstico de COVID-19, y medidas adecuadas del gobierno respecto a la pandemia. Asociación entre salud autopercibida y variables socioestructurales en mujeres, Chile IC95%: intervalo de confianza del 95%; ORa: odds ratio ajustada. Los modelos fueron ajustados por edad, educación, situación laboral, cambio en la situación laboral, tenencia de la vivienda, tamaño de la vivienda, percepción de adecuación de la vivienda para el confinamiento, apoyo social, convivencia con personas dependientes, preocupación por la convivencia en el hogar, violencia en el hogar, consumo de tabaco, consumo de alcohol, consumo de ansiolíticos o antidepresivos, consumo de drogas ilegales, actividad física, diagnóstico de COVID-19 y convivir con personas con síntomas o diagnóstico de COVID-19, y medidas adecuadas del gobierno respecto a la pandemia. Respecto a las condiciones materiales, se observa que las situaciones laborales de realizar trabajo informal, ser estudiante o jubilado/a estuvieron relacionadas con mala salud autopercibida en las mujeres (ORa: 2,11; IC: 1,43-3,12), en tanto que en los hombres se asoció a ser trabajador independiente (autónomo) (ORa: 1,65; IC: 1,11-2,45). Para todas las personas, percibir que la vivienda era poco o nada adecuada para el confinamiento se asoció con una mala salud autopercibida (hombres ORa: 1,89, IC: 1,20-2,97; mujeres ORa: 2,63, IC: 1,84-3,76), en tanto que solo en el caso de las mujeres fue un factor protector vivir en viviendas de más de 80 m (ORa: 0,43; IC: 0,29-0,65). En relación con las condiciones psicosociales, destaca que no tener apoyo social estuvo asociado a tener mala salud autopercibida (hombres ORa: 2,05, IC: 1,13-3,73; mujeres ORa: 2,34, IC: 1,32-4,16) y tener mayor preocupación por la convivencia con los miembros del hogar (hombres ORa: 1,66, IC: 1,04-2,63; mujeres ORa: 1,38, IC: 1,04-1,83). En el caso de los hombres, también es riesgo de mala salud autopercibida convivir con personas dependientes (ORa: 1,59; IC: 1,14-2,21), así como reportar violencia en el hogar durante el confinamiento (ORa: 1,97; IC: 1,10-3,53). Respecto a las conductas orientadas a la salud, el consumo de psicofármacos fue un factor de riesgo de mala salud autopercibida tanto en hombres (ORa: 4,22; IC: 2,33-7,64) como en mujeres (ORa: 2,07; IC: 1,34-3,20). La disminución del consumo de drogas ilegales fue un factor protector en los hombres (ORa: 0,64; IC: 0,23-0,86). No se observaron asociaciones significativas en las variables relacionadas con la COVID-19. Por último, las personas que estaban en desacuerdo con las medidas de gestión del gobierno para el control de la COVID-19 tuvieron más riesgo de mala salud autopercibida (hombres ORa: 2,80, IC: 1,38-5,69; mujeres ORa: 1,82, IC: 1,12-2,94).

Discusión

Nuestros resultados muestran que existen factores tanto sociales como económicos y relacionados con la convivencia que se asociaron con la salud autopercibida durante el confinamiento por la COVID-19 en Chile, con diferencias según el sexo. Según nuestros hallazgos, las mujeres tienen peor salud autopercibida que los hombres. Globalmente, la mala salud autopercibida estuvo asociada a la situación laboral, a percibir la vivienda inadecuada, a no tener redes de apoyo, a reportar preocupación por la convivencia con los miembros del hogar, a consumir psicofármacos y a estar en desacuerdo con las medidas del gobierno. Para las mujeres en particular, la mala salud autopercibida se relacionó con la edad, tener trabajo informal y ser jubilada o estudiante, mientras que fue un factor protector tener estudios universitarios y vivir en una vivienda con más de 80 m. En el caso de los hombres, la mala salud autopercibida, además, estuvo asociada a tener estudios secundarios, trabajar como independiente (autónomo), convivir con personas dependientes y reportar violencia en el hogar, mientras que fue un factor protector pertenecer a un pueblo originario y disminuir el consumo de drogas ilegales. En cuanto a la peor salud autopercibida en las mujeres, estos resultados concuerdan con los de estudios previos. Existe abundante literatura que muestra que las mujeres suelen tener peores condiciones sociales de vida y acuden más a los servicios sanitarios, y tienen más diagnósticos de enfermedades, pero más baja mortalidad que los hombres. De hecho, se ha observado que, durante la pandemia, la mortalidad ha sido mayor en los hombres. Esto se ha explicado porque existen comportamientos socioculturales en ellos que llevan a presentar más enfermedades en estadios avanzados que pueden verse agravadas cuando contraen la infección por el SARS-CoV-2. La peor salud autopercibida de las mujeres puede deberse en parte a que ellas son quienes asumieron mayores responsabilidades dentro de las dinámicas del hogar, sumado al trabajo productivo. No obstante, los hombres que convivían con personas dependientes tuvieron mayor riesgo que las mujeres de tener una mala salud autopercibida. Esto va en la línea de un estudio realizado en España, en el cual convivir con menores de edad estaba asociado a padecer síntomas de ansiedad en hombres y mujeres, con una asociación mayor en los hombres. Esto puede atribuirse a que las mujeres suelen estar más habituadas a convivir con personas dependientes y a dedicarse a los trabajos de cuidado por los roles tradicionales de género. Respecto a la edad, nuestros resultados muestran un mayor riesgo de mala salud autopercibida en las personas mayores, en particular entre las mujeres. Esto coincide con estudios previos realizados en Chile, en los que se ha visto que la salud autopercibida empeora a medida que avanza la edad. Se ha observado el efecto que produce la disminución de las interacciones sociales y pertenecer a un grupo con especial riesgo de contraer la COVID-19, asociándolo a un empeoramiento de la calidad de vida y a un aumento de la soledad y la depresión. Además, resulta relevante el mayor riesgo de mala salud autopercibida en el caso de las mujeres de 51-64 años. En este intervalo de edad, las mujeres suelen ser responsables de una doble carga de cuidado: de sus hijos/as y de sus padres/madres mayores. Esto podría explicar que estas mujeres se vean especialmente expuestas a tener una peor salud autopercibida durante el confinamiento. Tales resultados difieren de los de estudios realizados en otros contextos, en los que se ha reportado un mayor empeoramiento tanto de la salud autopercibida como de la salud mental en las personas jóvenes. En las mujeres se observó que las que tenían estudios universitarios presentaban mejor salud autopercibida, lo cual puede estar relacionado con vivir en mejores condiciones materiales. Por otra parte, las mujeres que se dedicaban a trabajos informales, eran jubiladas o estudiantes tuvieron más riesgo de mala salud autopercibida. Estos resultados se pueden explicar porque el grupo de mujeres que se encuentra en la periferia del mercado activo formal están más precarizadas, lo cual se agravó durante el confinamiento. En los hombres, el riesgo de presentar una mala salud autopercibida se asoció con tener educación secundaria y trabajar como autónomos. Esto podría explicarse por la relación que existe entre el género y las oportunidades laborales, así como por el impacto que pueden tener las responsabilidades y vulnerabilidades económicas durante la pandemia, sobre todo cuando se carece de ayudas por parte del Estado. Todo lo anterior pone de manifiesto la necesidad de abordar temas de género con otras inequidades sociales. Respecto a la vivienda, una peor salud autopercibida se relacionó, tanto en hombres como en mujeres, con vivir en una vivienda inadecuada y de menor tamaño. Otros estudios han hallado que la vivienda deficiente se asocia con un mayor riesgo de síntomas depresivos durante el encierro, posiblemente porque la vivienda se convirtió en el lugar de trabajo, escuela y, en ocasiones, espacio de aislamiento y de cuidados sanitarios. En el caso de Chile, además cumplió un rol fundamental por el cierre de las instituciones educativas durante un tiempo prolongado. Esto agregó a la carga habitual de trabajo de los hogares todo lo relacionado con el cuidado y el acompañamiento escolar a infantes y jóvenes. Por otra parte, vivir en lugares con más espacio, sobre todo para las mujeres, y percibir una vivienda adecuada, fueron factores protectores para tener una buena salud autopercibida. Esto permite valorar que las características de la vivienda se comportan como una figura que protege. Por tanto, sería necesario reflexionar de qué forma una medida homogénea, como el confinamiento, tiene impactos diferenciales según las condiciones materiales de vida de la población. Al analizar los factores psicosociales, tanto en hombres como en mujeres, la falta de apoyo social estuvo asociada a peor salud autopercibida. El acceso a redes de apoyo propicia instancias de interacción social, evita comportamientos de riesgo y protege contra el aislamiento social; así mismo, proporciona ayuda material y emocional para lidiar con estresores de la vida. Por lo tanto, en un contexto donde el Estado provee ayudas deficitarias hacia la población, el apoyo social es fundamental. Los estudios realizados en Chile durante la pandemia han revelado que las redes sociales y de solidaridad fueron fundamentales para el apoyo entre las comunidades, como ha sido el cuidado mutuo a través de la generación de «ollas comunes» en sectores socioeconómicamente más desfavorecidos. En relación con los comportamientos orientados a la salud, el aumento del uso de ansiolíticos y antidepresivos se asoció a tener peor salud autopercibida, tanto en hombres como en mujeres. Esto cuestiona el papel de los psicofármacos como medida de afrontamiento ante problemas de salud mental cuyas raíces son de orden social. También, entre los hombres, se observó que la disminución del consumo de drogas ilegales fue un factor protector de mala salud autopercibida, lo cual puede estar relacionado con que un sector de hombres pudo aumentar el autocuidado durante el confinamiento. Por otro lado, nuestro estudio no mostró un beneficio entre tener mejor salud autopercibida y el aumento de la actividad física, a diferencia de otras investigaciones. Sobre ello podría ser interesante profundizar en futuros estudios con metodología cualitativa. Este estudio presenta algunas limitaciones. La encuesta, al ser realizada online, logró llegar mayoritariamente a personas con más acceso a herramientas digitales y con mayor nivel educativo. Sin embargo, para subsanar el problema de la representatividad, se utilizó un sistema de ponderación específico. Además, el no haber contado con datos sobre salud autopercibida de la población después del estallido social y previo al confinamiento limita comparar el impacto de los diferentes eventos que estaba viviendo la población del país. Entre las fortalezas del estudio, destaca por ser uno de los primeros que explora, de manera estratificada por sexo, el impacto del confinamiento por la COVID-19 en Chile y Latinoamérica, lo que permite valorar la necesidad de realizar intervenciones de acuerdo con una perspectiva de género. En conclusión, el impacto social del confinamiento es peor en las mujeres y en las personas mayores. La peor salud autopercibida se relaciona principalmente con la situación laboral, la falta de apoyo social, las inadecuadas condiciones de la vivienda, el consumo de psicofármacos, la convivencia con personas dependientes y la percepción de medidas gubernamentales inadecuadas para gestionar la pandemia. Resulta necesario comparar estos resultados con los de otros países de la región, teniendo en cuenta la realidad socioeconómica y la gestión política de la pandemia. Además, se recomienda que, desde las políticas públicas, se consideren intervenciones de apoyo para los factores que empeoran la salud autopercibida, como tener una situación socioeconómicamente precaria, las condiciones de la vivienda y la carga del trabajo de cuidados, asumida principalmente por las mujeres.

Apéndice. Material suplementario

Puede consultarse material adicional a este artículo en su versión electrónica disponible en doi:10.1016….

Disponibilidad de bases de datos y material para réplica

Los datos no se pueden compartir públicamente debido a restricciones éticas. El Comité de Ética no nos permite compartir los datos públicamente, ya que contienen información personal confidencial y no se puede anonimizar por completo. Nuestro estudio ha sido aprobado por el Comité Ético de Investigación del Institut de Recerca en Atenció Primària Jordi Gol i Gurina (IDIAPJGol) (referencia REC 20/063-PCV). Los datos están disponibles en el Comité Ético de Investigación del IDIAPJGol (cei@idiapjgol.info) para los investigadores que cumplan los criterios de acceso a datos confidenciales. Para obtener más información sobre las restricciones de disponibilidad de datos, puede comunicarse con dicho comité de ética.

¿Qué se sabe sobre el tema?

El confinamiento por la pandemia de COVID-19 ha tenido un efecto diferencial sobre la salud según la perspectiva de género. Destacan la peor salud mental en las mujeres y la mayor mortalidad en los hombres.

¿Qué añade el estudio realizado a la literatura?

En Chile, las condiciones socioeconómicas, tener personas a cargo y el desacuerdo con las medidas implementadas se asocian con peor salud autopercibida durante el confinamiento, sobre todo en mujeres y en personas mayores.

¿Cuáles son las implicaciones de los resultados obtenidos?

Desde las políticas públicas se deben considerar apoyos a la situación laboral precaria, las condiciones de la vivienda y la carga del trabajo de cuidados.

Editora responsable del artículo

Lucero Aída Juárez Herrera y Cairo.

Declaración de transparencia

La autora principal (garante responsable del manuscrito) afirma que este manuscrito es un reporte honesto, preciso y transparente del estudio que se remite a Gaceta Sanitaria, que no se han omitido aspectos importantes del estudio, y que las discrepancias del estudio según lo previsto (y, si son relevantes, registradas) se han explicado.

Contribuciones de autoría

N. López-Contreras: análisis e interpretación de los datos, escritura del artículo, aprobación de la versión final para su publicación. T. López-Jiménez: concepción y diseño del estudio, análisis e interpretación de los datos, revisión crítica con importantes contribuciones intelectuales, aprobación de la versión final para su publicación. M. Mazzei: diseño del estudio, recogida de datos, interpretación de los datos, revisión crítica con importantes contribuciones intelectuales, aprobación de la versión final para su publicación. M.S. Anigstein: diseño del estudio, recogida de datos, interpretación de los datos, revisión crítica con importantes contribuciones intelectuales, aprobación de la versión final para su publicación. O.J. Horna-Campos: diseño del estudio, recogida de datos, interpretación de los datos, revisión crítica con importantes contribuciones intelectuales, aprobación de la versión final para su publicación. C. Jacques-Aviñó: responsable de la concepción y el diseño del estudio, la recogida de datos, la interpretación de los datos, la escritura del artículo y la aprobación de la versión final para su publicación, y garante de que todas las partes que integran el manuscrito han sido revisadas y discutidas entre todas las personas firmantes.

Agradecimientos

A todas las personas que respondieron la encuesta en Chile. A Anna Moleras, que creó y adaptó la encuesta en la plataforma SurveyMonkey®, y a Rodrigo Villegas, por su aporte en el equipo de Chile. Gracias especiales a Anna Berenguera y Laura Medina-Perucha, por su apoyo en todo el proyecto.

Financiación

Este trabajo ha sido apoyado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España a través del Instituto de Salud Carlos III y por fondos FEDER (Fondo Europeo de Desarrollo Regional) de la Unión Europea a través de la Red de Investigación en Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud en Atención Primaria (redIAPP, RD16/0007/0001).

Conflictos de intereses

Ninguno.
  16 in total

1.  Self-rated health: caught in the crossfire of the quest for 'true' health?

Authors:  Amélie Quesnel-Vallée
Journal:  Int J Epidemiol       Date:  2007-12       Impact factor: 7.196

Review 2.  Introduction to multiple imputation for dealing with missing data.

Authors:  Katherine J Lee; Julie A Simpson
Journal:  Respirology       Date:  2013-12-23       Impact factor: 6.424

3.  Perception or real illness? How chronic conditions contribute to gender inequalities in self-rated health.

Authors:  Davide Malmusi; Lucía Artazcoz; Joan Benach; Carme Borrell
Journal:  Eur J Public Health       Date:  2011-12-16       Impact factor: 3.367

4.  Gender differences in health: are things really as simple as they seem?

Authors:  S Macintyre; K Hunt; H Sweeting
Journal:  Soc Sci Med       Date:  1996-02       Impact factor: 4.634

5.  Social class and self-reported health status among men and women: what is the role of work organisation, household material standards and household labour?

Authors:  Carme Borrell; Carles Muntaner; Joan Benach; Lucía Artazcoz
Journal:  Soc Sci Med       Date:  2004-05       Impact factor: 4.634

6.  [COVID-19 from a gender perspective].

Authors:  Esther Castellanos-Torres; José Tomás Mateos; Elisa Chilet-Rosell
Journal:  Gac Sanit       Date:  2020-04-30       Impact factor: 2.139

7.  Gender-based approach on the social impact and mental health in Spain during COVID-19 lockdown: a cross-sectional study.

Authors:  Constanza Jacques-Aviñó; Tomàs López-Jiménez; Laura Medina-Perucha; Jeroen de Bont; Alessandra Queiroga Gonçalves; Talita Duarte-Salles; Anna Berenguera
Journal:  BMJ Open       Date:  2020-11-24       Impact factor: 2.692

8.  COVID-19 Lockdown: Housing Built Environment's Effects on Mental Health.

Authors:  Andrea Amerio; Andrea Brambilla; Alessandro Morganti; Andrea Aguglia; Davide Bianchi; Francesca Santi; Luigi Costantini; Anna Odone; Alessandra Costanza; Carlo Signorelli; Gianluca Serafini; Mario Amore; Stefano Capolongo
Journal:  Int J Environ Res Public Health       Date:  2020-08-17       Impact factor: 3.390

9.  Psychological Effects of Social Isolation Due to Quarantine in Chile: An Exploratory Study.

Authors:  Paula Dagnino; Verónica Anguita; Katherine Escobar; Sofía Cifuentes
Journal:  Front Psychiatry       Date:  2020-11-17       Impact factor: 4.157

Review 10.  Impact of the COVID-19 Pandemic on Older Adults: Rapid Review.

Authors:  Audrey Lebrasseur; Noémie Fortin-Bédard; Josiane Lettre; Emilie Raymond; Eve-Line Bussières; Nolwenn Lapierre; Julie Faieta; Claude Vincent; Louise Duchesne; Marie-Christine Ouellet; Eric Gagnon; André Tourigny; Marie-Ève Lamontagne; François Routhier
Journal:  JMIR Aging       Date:  2021-04-12
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