Literature DB >> 34033996

[Home care amid and beyond COVID-19].

Jorge A Sánchez-Duque1, Manuel E Ardila-Quiñones2, Hoover Molano-Dorado2, Sebastián Galvis-Acevedo3.   

Abstract

Entities:  

Year:  2021        PMID: 34033996      PMCID: PMC8080129          DOI: 10.1016/j.aprim.2021.102096

Source DB:  PubMed          Journal:  Aten Primaria        ISSN: 0212-6567            Impact factor:   1.137


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Sr. Editor: Hemos leído con especial interés el manuscrito publicado por el doctor Jaime Barrio Cortes y colaboradores sobre el papel de la atención domiciliaria en el marco de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19), con el cual coincidimos en numerosos aspectos, especialmente al describir la necesidad de realizar un seguimiento desde atención primaria (AP) de los casos sospechosos, confirmados e incluso de pacientes con antecedente de infección, y en particular de los que recibieron manejo intrahospitalario por cursar con infección moderada a severa. Sin embargo, basados en nuestra experiencia en Colombia, nos gustaría realizar algunos comentarios con el fin de promover el debate sobre el rol protagónico del médico de familia en la atención domiciliara y en el control del brote. El brote por el virus SARS-CoV-2 causante de la COVID-19 ha evidenciado deficiencias en los sistemas de salud e infraestructura hospitalaria, especialmente un déficit de ventiladores mecánicos invasivos, camas de cuidados intensivos y profesionales de la salud especialistas en cuidados críticos o medicina intensiva, por lo cual el riesgo actual de un aumento desbordado de muertes aún se encuentra latente1, 2, 3, 4. La práctica médica presencial y la motivación para acudir a centros sanitarios han cambiado por el riesgo constante de adquirir COVID-19. Por esta razón, el papel de la AP para la identificación, el seguimiento (ya sea por vía telefónica, videoconferencia, textual o presencial) y el manejo de los pacientes ha sido fundamental, permitiendo que una persona con COVID-19, o alta sospecha de infección, sea direccionada a servicios médicos de forma temprana o que se paute aislamiento en casa, con vigilancia por profesionales de la salud, previniendo la saturación de servicios de urgencias1, 2, 3. Dadas las necesidades de un sistema de salud amplio en cobertura y resolutivo, el médico de familia —profesional con actitudes y aptitudes en atención domiciliaria (AD)— ha recobrado un papel protagónico en la atención y el seguimiento de pacientes vulnerables y sus familias, infectados o no por SARS-CoV-2, sin generar un menoscabo en la calidad de la asistencia frente a ambientes intrahospitalarios y sí contribuyendo a la autosostenibilidad del sistema de salud, gracias a un menor número de traslados, de hospitalizaciones y de muertes1, 4, 5. La AD configura un conjunto integral de intervenciones médicas que promueven el acercamiento del equipo de AP a cada integrante de un núcleo familiar para comprender sus realidades biopsicosociales y así definir planes de intervención según el análisis de priorización1, 2, 5. Durante la actual pandemia, condiciones sociales como la desigualdad, la violencia intrafamiliar, la infodemia o el aislamiento de adultos mayores con enfermedades crónicas, especialmente aquellos con fragilidad y/o en manejos paliativos, generan la necesidad de implementar programas de vigilancia sanitaria con participación comunitaria para prevenir el aumento del número de muertes1, 2, 3, 5. Un año después del inicio de la pandemia, el médico de familia se convirtió en un salubrista y líder clínico, encargado de rastrear, diagnosticar, asesorar y controlar los confinamientos, formular, y educar a profesionales de la salud, pacientes, familiares y comunidad en general, dentro y fuera de un hospital, contribuyendo para disminuir la incidencia de infección, de hospitalización y de muerte por COVID-192, 6. Ante el desafío de la COVID-19, numerosas conductas fueron implementadas para promover el distanciamiento social, prevenir la propagación acelerada del brote y fortalecer los sistemas de salud, medidas que van desde el seguimiento virtual y la atención domiciliaria, hasta la toma de pruebas de laboratorio y la entrega de medicamentos en casa2, 3, 4. Se ha evidenciado la necesidad imperiosa de implementar la atención domiciliaria durante y después de la COVID-19 como una de las principales estrategias para fortalecer la AP, lo cual configura un llamado urgente al médico de familia, quien debe participar como clínico, salubrista, administrador, investigador y docente.
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1.  Home Care as a safe alternative during the COVID-19 crisis.

Authors:  Heloisa Amaral Gaspar; Cláudio Flauzino de Oliveira; Fabiana Camolesi Jacober; Eduardo Roberto de Deus; Flavia Canuto
Journal:  Rev Assoc Med Bras (1992)       Date:  2020-11       Impact factor: 1.209

2.  Recommendations in covid-19 times: a view for home care.

Authors:  Luana Tonin; Maria Ribeiro Lacerda; Nayla Tamara de Godoi Caceres; Ana Paula Hermann
Journal:  Rev Bras Enferm       Date:  2020-06-29

3.  COVID-19 disease: the hospital of the future is already here.

Authors:  J García-Alegría; R Gómez-Huelgas
Journal:  Rev Clin Esp (Barc)       Date:  2020-06-03

4.  [Coronavirus disease 2019 (COVID-19) in Latin America: Role of primary care in preparedness and response].

Authors:  Jorge A Sánchez-Duque; Laura R Arce-Villalobos; Alfonso J Rodríguez-Morales
Journal:  Aten Primaria       Date:  2020-04-17       Impact factor: 1.137

5.  [Primary care at home in the framework of the COVID-19 pandemic].

Authors:  Jaime Barrio Cortes; Carolina Mir Sánchez; Pilar Regato Pajares
Journal:  Aten Primaria       Date:  2020-12-26       Impact factor: 1.137

6.  [Home Care and COVID-19. Before, in and after the state of alarm].

Authors:  José Ramón Martínez-Riera; Elvira Gras-Nieto
Journal:  Enferm Clin (Engl Ed)       Date:  2020-05-15
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