Sr. Director:La pandemia por el coronavirus SARS-CoV-2 ha puesto a prueba la capacidad asistencial de todo el sistema sanitario y en especial de las unidades de críticos que han tenido que doblar o triplicar su capacidad para poder absorber la demanda de cuidados. Para evitar el colapso de las camas de críticos, han sido fundamentales las Reanimaciones Quirúrgicas y otros dispositivos pertenecientes a las Áreas Quirúrgicas. Estos dispositivos pasan desapercibidos por las administraciones hospitalarias y sanitarias al no formar parte de las camas «administrativas» de Críticos en muchos hospitales, a pesar de disponer de todos los recursos requeridos en las unidades de intensivos, como establecen las recomendaciones de las Sociedades Científicas de Anestesiología. Esta falta de visibilidad administrativa afecta a determinadas Unidades de Reanimación, a las Unidades de Recuperación Post Anestésicas (URPA) y los propios quirófanos, gestionadas por los Servicios de Anestesiología y Reanimación.La evolución en los últimos años de los hospitales de agudos hacia instituciones destinadas a pacientes fundamentalmente quirúrgicos hace que las plantillas de los Servicios de Anestesiología y Reanimación sean de las más amplias de los hospitales. Una crisis como la pandemia actual, inevitablemente implica un paro de gran parte de la actividad quirúrgica electiva, lo que ha permitido la disponibilidad de personal experto para atender a pacientes críticos; simplemente aplicando un cambio de orientación de muchos de los especialistas cualificados del Servicio de Anestesiología y Reanimación.La Societat Catalana d’Anestesiologia, Reanimació i Tractament del Dolor (SCARTD) solicitó al inicio de la pandemia, mediante encuesta a los Jefes de Servicio de los Hospitales Catalanes, los posibles dispositivos de atención disponibles y, al llegar a la fase de descenso, se diseñó una encuesta online con un total de 12 preguntas con el fin de evaluar la participación real de los Servicios de Anestesiología. La encuesta fue enviada a todos los Jefes de Servicio de Anestesiología y Reanimación de los centros hospitalarios de titularidad pública y privada de Cataluña de diversa complejidad: terciarios, secundarios y comarcales. Se evaluaron 41 encuestas recogidas entre el 30 de abril al 06 de mayo de 2020.Las principales conclusiones que se pueden extraer de esta encuesta son las siguientes: 1) El total de camas para pacientes críticos oficialmente disponibles antes de la pandemia COVID-19, era de 796 en los hospitales encuestados. De ellas, 199 (25%) estaban administrativamente asignadas a los Servicios de Anestesiología de estos hospitales. 2) Ante la pandemia COVID-19, las camas destinadas a la atención de pacientes críticos pasaron de 796 a 1.674 (incremento del 210%), de los cuales, 729 camas (43% del total) fueron lideradas y atendidas por los Servicios de Anestesiología. Ello implica un incremento superior al 350% respecto a las camas en periodo previo (de 199 a 729 camas de críticos). 3) La participación de los anestesiólogos en la atención de pacientes críticos COVID19 ha sido masiva en todos los hospitales encuestados. En el 53,7% de los centros los anestesiólogos han sido líderes/responsables de la atención médica de pacientes críticos, y en el resto de los hospitales colaborando en equipos multidisciplinares. 4) Para el ejercicio de estas responsabilidades, los miembros de los Servicios de Anestesiología han modificado sus horarios de trabajo y han sido los máximos responsables en el manejo de la vía aérea en los pacientes COVID-19. 5) El número total de anestesiólogos destinados a la asistencia directa de pacientes COVID-19 ha sido de 732, lo que representa un 67% de todas las plantillas de anestesiólogos. El 33% restante se han destinado a atender la cirugía urgente y/o inaplazable, con contacto ocasional con pacientes afectos de COVID-19.La encuesta nos muestra que la solución a futuras crisis sanitarias dependerá de disponer de estructuras capaces de adaptarse a las necesidades asistenciales del momento de manera eficaz y eficiente. Asimismo, es indispensable personal cualificado, como son los anestesiólogos, expertos en las técnicas y los conocimientos necesarios para la asistencia al paciente crítico. Este enfoque resulta clave cuando se propone la necesidad de incrementar los dispositivos de críticos en los hospitales, sin tener en cuenta esta gran capacidad generada por las Áreas Quirúrgicas y los anestesiólogos. Un reconocimiento administrativo de estos espacios polivalentes asistidos por los anestesiólogos permitiría mantener la calidad asistencial y solucionaría la posible demanda de manera costo-eficiente ante posibles crisis futuras, sean relacionadas con la COVID-19 como por otras circunstancias, otras pandemias, accidentes de múltiples víctimas, etc.