Literature DB >> 31093083

[Disasters in Mexico, 1900-2016: Patterns of occurrence, population affected, and economic damagesDesastres no México de 1900 a 2016: padrão de ocorrência, população atingida e prejuízos econômicos].

Roberto Ariel Abeldaño Zúñiga1, Ana María González Villoría1.   

Abstract

OBJECTIVE: Characterize the patterns in the occurrence of disasters, associated deaths, population affected, and economic damages in Mexico over the period 1900-2016.
METHODS: In a descriptive study approach, information was gathered on the frequency of disasters, associated deaths, persons affected, and economic damages in Mexico over the period indicated, using the International Disaster Database (EM-DAT) of the Center for Disaster Epidemiology Research (CRED) of the School of Public Health, Catholic University of Louvain, Belgium.
RESULTS: In Mexico, an increase was observed in the frequency of disasters starting in the 1990s. According to the pattern of occurrence, the highest percentage were of hydrometeorological origin (storms, extreme temperatures, floods, avalanches, and storm surges), which accounted for half the reported disasters. In the series analyzed, disasters of hydrologic, meteorological, or climatological origin represented between 50% and 60% of the events and were the ones that caused the greatest damage. Geophysical events caused the most deaths, followed by hydrologic and then by meteorological events. The cost of damages increased with each decade.
CONCLUSIONS: Of the 219 disasters analyzed over the period, 63.4% have occurred since 1990. The frequency of the disasters and the need for investment in their prevention and mitigation are increasing.

Entities:  

Keywords:  Mexico; Natural and technological disasters; prevention and mitigation

Year:  2018        PMID: 31093083      PMCID: PMC6386000          DOI: 10.26633/RPSP.2018.55

Source DB:  PubMed          Journal:  Rev Panam Salud Publica        ISSN: 1020-4989


En septiembre de 2017, en México se vivieron semanas dramáticas a raíz de dos terremotos que tuvieron gran notoriedad a nivel internacional por lo sucesivo de su ocurrencia y por la destrucción que causaron. Uno tuvo lugar el día 7 en el sur del país con epicentro en la zona de Tehuantepec y fue el de mayor magnitud en los últimos 100 años en México. La agencia de protección civil del gobierno notificó 98 defunciones y más de 120 000 edificios dañados en 4 400 comunidades de los estados de Oaxaca y Chiapas (1). El segundo sismo de septiembre acaeció el día 19 (cuando se cumplían 32 años del fatídico sismo del 19 de septiembre de 1985). Con epicentro en el estado de Morelos, tuvo una magnitud de 7,1, causó 369 defunciones y provocó daños mayores en 1 000 inmuebles que se convirtieron en no aptos para su uso (1). Antes de estos sucesos y a lo largo de su historia, México se ha caracterizado por ser un país vulnerable a diversos fenómenos hidro-meteorológicos y geofísicos, debido a su ubicación geográfica (2), principalmente la formación de ciclones tropicales en la costa del Pacífico y del Golfo de México (3,4), además de los que se asocian con la inestabilidad de los suelos (5-7). Respecto a la incidencia de desastres en México, Naciones Unidas ha expresado que se encuentra entre los 30 países con mayor exposición a desastres, tres o más, de múltiples magnitudes al año (8). Entre los desastres históricos que han tenido efectos devastadores en este país destaca el tsunami de 1932, que afectó a las costas del Océano Pacífico de Nayarit, Jalisco y Colima, en el cual se notificaron decenas de defunciones y alrededor de 1 500 personas afectadas (5). En septiembre de 1985, México registró uno de los terremotos más devastadores de su historia, que afectó a los estados de Colima, Guerrero, Oaxaca, Jalisco, Michoacán, Morelos, Veracruz y México. En ese desastre se estimaron 9 500 defunciones, 10 000 personas afectadas con lesiones mayores y unas 20 000 personas con lesiones menores (9). Todo ello da cuenta de que en México los fenómenos catastróficos ocurren con frecuencia (10) y con resultados que afectan directamente a las poblaciones vulnerables. Por estas razones se considera necesario abordar este problema para indagar en profundidad las consecuencias sanitarias y sociales de estos desastres. Esta información es necesaria para diseñar políticas de gestión de riesgos orientadas a proteger a las poblaciones afectadas por los efectos de los desastres. Entre 1991 y 2010, el impacto de los desastres registrados en países pobres provocó una pérdida financiera de alrededor de 840 mil millones de dólares, además de que, en el mismo período, sólo 0,4% de los 3,3 billones de dólares que se destinaron a ayuda humanitaria se utilizaron para la prevención y la reducción de riesgos. Por otra parte, durante la década de 1990 y la primera mitad de la década de 2000, cada año hubo en el mundo un promedio de 570 desastres que afectaron a 260 millones de personas y causaron 67 000 defunciones (11). En la esfera de la salud, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) indica que las situaciones de emergencias y las catástrofes pueden aumentar el riesgo de brotes de enfermedades transmisibles en las comunidades afectadas, ya que la población puede compartir condiciones insalubres o consumir agua contaminada en situaciones de evacuación (12). Dados los efectos negativos que diferentes fenómenos pueden tener en los sistemas de salud locales, los procesos de mitigación y prevención son de gran importancia. Se ha demostrado que es menos costoso invertir en la prevención que en el desembolso posterior a los desastres (13). Los objetivos de este estudio fueron caracterizar los patrones de ocurrencia de desastres, las defunciones y la población afectada y el patrón de daños económicos según los tipos de desastres en México en el período 1900-2016. Estos objetivos se justifican porque la información que aporte este estudio constituye un insumo fundamental para que las instituciones con responsabilidades en el tema elaboren políticas y acciones concretas tendientes a la reducción de desastres.

MATERIALES Y MÉTODOS

Se realizó un estudio retrospectivo utilizando información procedente de una fuente secundaria. El universo de estudio estuvo constituido por todos los desastres ocurridos entre 1900 y 2016 en México. Al trabajar con una fuente de datos secundaria se consideraron todos los datos y no se trabajó con muestras. La unidad de observación es cada desastre registrado en México en el período abarcado. La fuente de datos que se utilizó fue la International Disaster Database (EM-DAT), que mantiene el Centre de Recherche sur l'Epidémiologie des Desastres de L'École de Santé Publique de l'Université Catholique de Lovaina, en Bélgica (14). En esta base de datos se registran tanto los desastres tecnológicos (propiciados por humanos) como los naturales. La información data de 1900 y cada año se registran alrededor de 300 eventos. Los datos registrados se basan principalmente en información de agencias de las Naciones Unidas, oficinas gubernamentales, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, organizaciones de investigación y seguros. Para acceder a esa base de datos se necesita un registro de usuario. EM-DAT define como un desastre a “una situación o un evento que sobrepasa la capacidad local de afrontamiento, lo que requiere solicitar asistencia a nivel nacional o internacional; un acontecimiento a menudo repentino que causa un gran daño, destrucción y sufrimiento humano” (14). Para que un desastre se introduzca en la base de datos, se debe cumplir al menos uno de los siguientes criterios: 1) Diez (10) o más personas notificadas como fallecidas; 2. Cien (100) o más personas notificadas como afectadas; 3) Declaración de estado de emergencia, y 4) Convocar asistencia internacional. Los desastres se encuentran registrados en dos grandes categorías: desastres naturales y tecnológicos, que se dividen por subgrupos y éstos, finalmente, se desagregan por tipos de desastre según la operacionalización que se detalla en el cuadro 1 (14).
CUADRO 1

Clasificación de los desastres según la base de datos EM-DAT del Centre de Recherche sur l’Epidémiologie des Desastres (CRED), L’École de Santé Publique de l’Université Catholique de Louvain, Bélgica

GrupoSubgrupoTipo
NaturalGeofísicoSismos
Actividad volcánica
Movimientos de masas de terreno
MeteorológicoTormentas
Temperaturas extremas
HidrológicoInundaciones
Deslizamientos o aludes
Acción de los oleajes
ClimatológicoSequías
Incendios forestales
BiológicosEpidemias
Accidentes animales
ExtraterrestreImpactos de meteoros
TecnológicoTecnológicoAccidentes industriales
Accidentes misceláneos
Accidentes de transporte
Los patrones de ocurrencia se caracterizaron teniendo en cuenta la frecuencia de desastres por subgrupos y por décadas, y las defunciones, los lesionados y los afectados, según las siguientes definiciones (14): Defunciones: número de personas que perdieron la vida a causa de un evento relacionado a un desastre. Personas lesionadas: número de personas que sufrieron lesiones físicas, trauma o enfermedades que requirieron asistencia médica inmediata como resultado directo de un desastre. Personas afectadas: número de personas que requirieron asistencia inmediata durante el período de emergencia, por ejemplo, por necesidades básicas de supervivencia como alimentos, agua, refugio, saneamiento y asistencia médica. Personas sin hogar: número de personas cuyas viviendas fueron destruidas o fuertemente dañadas, por lo que requirieron refugio luego de un desastre. Afectados totales: suma de las personas afectadas y las personas que perdieron sus hogares. El patrón de costos económicos se determinó con la variable que estima el daño total causado por cada evento en $US al valor corriente (en el momento de producirse el desastre). Con esta variable se valoraron todas las pérdidas económicas directas e indirectas relacionadas con el desastre incluyendo los sectores social, de infraestructura, producción, ambiente y otros (14). Además se exploraron otras variables, como el gasto en salud, con datos aportados por el Banco Mundial (15), y la inversión en infraestructura sanitaria, con datos recabados en fuentes documentales del Diario Oficial de la Federación (16). Para caracterizar los patrones de ocurrencia de desastres, las defunciones y la población afectada según los tipos de desastres en México en el período 1900-2016 se utilizaron medidas de frecuencia para variables categóricas y rangos para las variables continuas. Para conocer el patrón de daños económicos según los tipos de desastres en México en ese período se utilizaron medidas de tendencia central y de dispersión. En la base de datos, los datos referidos a los daños económicos que produjeron los desastres están expresados en $US al valor corriente. Para expresarlos, además, en valores constantes (y efectuar comparaciones), dichos valores se deflactaron utilizando 2010 como año base y como índice deflactor, el índice de precios al consumidor (IPC) de México publicado por el Banco Mundial desde 1960 hasta 2016 (15). Esto permitió expresar los daños económicos tanto en valores corrientes como en valores constantes (estos últimos sólo es posible estimarlos a partir de 1960 debido a la disponibilidad de datos oficiales sobre el IPC). Se estimaron, asimismo, los patrones de las defunciones, la población total afectada y los daños económicos por décadas y por subtipos de desastres. Para realizar los análisis estadísticos se utilizó el paquete estadístico SPSS. Este proyecto fue aprobado por la Comisión de Investigación en Salud y de la Comisión de Ética en la Investigación de la Universidad de la Sierra Sur del estado de Oaxaca, México.

RESULTADOS

Se analizó un total de 219 desastres registrados en la base de datos EM-DAT entre 1900 y 2016, lo que constituye el denominador de análisis de estos resultados. De esos 219 desastres, 31,1% tuvo como origen una amenaza de tipo tecnológica y el 68,9% restante, de tipo natural, aunque destacan los desastres originados por amenazas de tipo meteorológico. La frecuencia de desastres en México en el período analizado fue en aumento: desde la década de los años cuarenta en la base de datos se registraron 3 desastres, y ascendieron a 53 en la del dos mil, mientras que en la década actual ya se han registrado 33. Se debe tener en cuenta que en la presente década sólo se han registrado 7 años. De los 219 desastres analizados, 63,4% se han registrado a partir de 1990. Unos desastres produjeron pocas defunciones, aunque el sismo de 1985 ocasionó 9 500, además 30 204 lesionados y 2 130 204 afectados, respectivamente (cuadro 2).
CUADRO 2

Frecuencia de desastres y valores mínimos y máximos de defunciones, lesionados, afectados totales y daños económicos producidos por los desastres en México por décadas en el periodo 1900-2016, Centre de Recherche sur l’Epidémiologie des Desastres (CRED), L’École de Santé Publique de l’Université Catholique de Louvain, Bélgica

DécadaSubgrupo de desastresFrecuencia de desastresDefuncionesPersonas lesionadasPoblación afectada totalDaño en millones de $US (valor constante)
NúmeroValor mínimoValor máximoValor mínimoValor máximoValor mínimoValor máximoValor mínimoValor máximo
1900Tecnológicos1250250sd1sd1sd1sd1sd2sd2
1910sd10sd1sd1sd1sd1sd1sd1sd2sd2
1920Climatológicos16060sd1sd1sd1sd1sd2sd2
1930Tecnológicos11414sd1sd1sd1sd1sd2sd2
1940Geofísicos31741 000sd1sd13 0003 000sd2sd2
1950Geofísicos22816029292929sd2sd2
Hidrológicos31002 000sd1sd1sd1sd1sd2sd2
Meteorológicos350960sd1sd1sd1sd1sd2sd2
Tecnológicos1300300sd1sd1sd1sd1sd2sd2
1960Geofísicos215455005005004 0005,35,3
Hidrológicos31827sd1sd18 3458 3450,79,3
Meteorológicos614436696990 069271 00023,7253,5
1970Climatológicos1sd1sd1sd1sd1sd1sd1sd1sd1
Geofísicos35517351003 8507 5356,96,9
Hidrológicos5613027707 000150 0275,834,5
Meteorológicos5107201 4001 40050 000576 40026,326,3
Tecnológicos415212551 800552 500sd1sd1
1980Climatológicos2sd1sd1sd1sd1sd1sd117,317,3
Geofísicos729 5001730 204172 130 2048,3295,4
Hidrológicos71610412200212100 0008,113,7
Meteorológicos64288sd1sd110 000282 5000,111,9
Tecnológicos1410452494 4485042 44834,334,3
1990Biológicos21652sd1sd15 0006 525sd1sd1
Climatológicos45050sd1sd165 00065 0002,1145,1
Geofísicos81641254156501379152,598,1
Hidrológicos812654100160120618 3600,4157,3
Meteorológicos153380802004 000804 7550,1712,9
Tecnológicos16220081 600832 7225,3120,9
2000Biológicos1sd1sd1sd1sd141 68741 687sd1sd1
Climatológicos2sd1sd1sd1sd1sd1sd1173,5173,5
Geofísicos4292911 0731178 603106,3106,3
Hidrológicos14613914502001 655 0003,23 143,6
Meteorológicos142662302306 4002 969 5710,48 244,5
Tecnológicos181112911981198sd1sd1
2010Climatológicos2sd1sd1sd1sd12 500 0002 500 000sd1sd1
Geofísicos423223215249 011323,51 150,0
Hidrológicos61377sd1sd13 0001 02000016,036,8
Meteorológicos8321013545818 791555 07573,76 224,6
Tecnológicos131411915194151 640sd1sd1

No se registraban datos en esas décadas. (sd = sin datos.)

Los valores se deflactaron a partir de 1960.

No se registraban datos en esas décadas. (sd = sin datos.) Los valores se deflactaron a partir de 1960. Respecto a los daños económicos producidos por los desastres, con el correr de las décadas los costos (en valores constantes, deflactados) medios han aumentado. A pesar de que en la presente década sólo han transcurrido siete años, ya se han registrado desastres con pérdidas de más de 6 000 millones de dólares. Debe destacarse que, no obstante, las defunciones no han aumentado, aunque lo hayan hecho la frecuencia de desastres, la población afectada total y los daños económicos. Al analizar los desastres a nivel desagregado por subtipos, en el período de 1900 a 2016 los subgrupos de desastres que más defunciones han causado han sido, en primer lugar, los geofísicos, en segundo, los hidrológicos y, por último, los meteorológicos (cuadro 3).
CUADRO 3

Valores mínimos y máximos de defunciones, lesionados, afectados totales y daños económicos producidos por los desastres en México por subgrupos de desastres, de 1900 a 2016. Centre de Recherche sur l’Epidémiologie des Desastres (CRED), L’École de Santé Publique de l’Université Catholique de Louvain, Bélgica

VariablesSubgrupos de desastresValor mínimo - Valor máximo
DefuncionesGeofísicos1 – 9 500
Meteorológicos2 – 960
Hidrológicos6 – 2 000
Climatológicos50 – 60
Biológicos16 – 52
Tecnológicos2 – 452
LesionadosGeofísicos1 – 30 000
Meteorológicos69 – 1 400
Hidrológicos12 – 200
Climatológicos1
Biológicos1
Tecnológicos1 – 4 448
Afectados totalesGeofísicos1 – 2 130 203
Meteorológicos4 000 – 2 969 571
Hidrológicos120 – 1 655 000
Climatológicos65 000 – 2 500 000
Biológicos5 000 – 41 687
Tecnológicos1 – 42 448
Daños económicos estimados en millones de dólares (valor constante)Geofísicos2,5 – 1 150
Meteorológicos0,1 – 8 244,5
Hidrológicos0,4 – 3 143,6
Climatológicos2,1 – 173,5
Biológicos1
Tecnológicos5,3 – 120,9

No registraban datos en esas décadas.

No registraban datos en esas décadas. El mayor número de personas lesionadas lo produjeron los desastres de origen geofísico, seguidos por los de origen tecnológico y los de origen meteorológico (cuadro 3), y de afectadas, por orden decreciente también, los meteorológicos, los climatológicos, los geofísicos y los hidrológicos. En esta serie destaca la sequía registrada en la base de datos en 2011 (cuadro 3). Las mayores cifras de defunciones y lesionados las causaron los desastres geofísicos, y la mayor de afectadas (la suma de las personas que requirieron asistencia inmediata durante el período de emergencia más las personas cuyas viviendas fueron destruidas o fuertemente dañadas), los meteorológicos, climatológicos e hidrológicos de manera agregada. Los desastres meteorológicos y los hidrológicos son los que más pérdidas económicas han ocasionado en la serie analizada, seguidos por los geofísicos. En todo el período analizado, los desastres provocaron pérdidas por un total de 35 322 millones de dólares en México. La frecuencia de presentación de los distintos subtipos de desastres respecto al total se ha analizado a partir de la década de los cincuenta, porque antes de esa fecha los registros disponibles no permitían realizar análisis adecuados. En toda la serie estudiada, 1 de cada 3 desastres fue de origen tecnológico, 1 de cada 4, meteorológico y 1 de cada 5, hidrológico y esta proporción se ha mantenido estable en toda la serie analizada. Por su parte, los de origen geofísico supusieron entre 10 y 20% del total de registrados (figura 1).
FIGURE 1

Frecuencia de los subgrupos de desastres y daños económicos producidos en México por décadas de 1950 a 2016. Centre de Recherche sur l’Epidémiologie des Desastres (CRED), L’École de Santé Publique de l’Université Catholique de Louvain, Bélgica

En esta misma figura se observa, en primer lugar, que el daño económico causado (estimado en valores corrientes o constantes) ha ido en aumento (en términos absolutos) y, aunque la actual década aún no ha terminado, se perfila que será la que más daños económicos haya acumulado desde 1950 en México (figura 1). En segundo lugar, que en la década de los ochenta el pico que genera los daños económicos corresponde al sismo de 1985. Dichos daños ascendieron a $US 4 104 millones, aunque al convertirlos en precios constantes (es decir, deflactados) este efecto desaparece por el contexto inflacionario de esos años en el país. Como variables de impacto de los desastres sobre el sector salud en México destacables figura el gasto en salud per cápita, que entre 1995 y 2014 aumentó de $US 172 (a precios actuales) a 677, mientras que el gasto total en salud (como porcentaje del PIB) lo hizo de 5,05 al 6,29. Además, las inversiones en infraestructura sanitaria también aumentaron en 162,4 mil millones de pesos entre 2008 y 2012, con una media anual de 32,5 (16). Por añadidura, el costo por reparación de daños en la década de los dos mil por desastres de origen natural ascendió a 200 millones de pesos (17), mientras que los daños y pérdidas estimados por CENAPRED para 2016 lo hicieron a 13 793 millones de pesos (18).

DISCUSIÓN

Habiendo comprobado que la base de datos consultada provee información congruente y representativa del número de desastres, puede afirmarse que habían sido relativamente poco frecuentes hasta la década de los cuarenta (19). En consecuencia, una de las conclusiones más relevantes de este estudio es que la frecuencia de desastres en México ha aumentado en las últimas décadas (principalmente los de origen hidrometeorológico), a semejanza de su costo económico a partir de la década de los ochenta. A escala mundial, desde finales de la década de los noventa la frecuencia y la gravedad de los desastres han aumentado (12, 18, 19). Independientemente de sus causas (naturales o tecnológicos), dicho aumento ha sido tanto cuantitativo como cualitativo (20). Si bien no se observa una tendencia clara de la media de defunciones y de personas lesionadas en el período que abarca este estudio, en la década de los ochenta se registró el mayor número de ellas como consecuencia del sismo de 1985 en la ciudad de México (21). Este sismo representa el antecedente inmediato de la creación del Sistema Nacional de Protección Civil en México, cuyo objetivo fue preparar la respuesta civil a las emergencias y desastres y desarrollar una cultura de prevención de los desastres en la población mexicana (1). Abundan los estudios publicados que vinculan el aumento del número de desastres con los procesos de industrialización de los países (19, 20, 22-24). En este sentido, Naciones Unidas ha documentado el proceso de industrialización de México, desde la década de los cuarenta hasta mediados de la de los ochenta, cuando la política de este país se basó en la industrialización sustitutiva de las importaciones (22). Esta tendencia de creciente desarrollo industrial conduce, inevitablemente, a otras tendencias que se han vinculado fuertemente con los desastres: la urbanización y la degradación ambiental (23-25). Entre estos dos fenómenos se crean sinergias que aumentan tanto la frecuencia como la gravedad de los desastres, así como tanto vulnerabilidad de las poblaciones ante los desastres como su grado de afectación. Ello justifica la necesidad de hacer una llamada colectiva para aumentar los esfuerzos por lograr que el crecimiento sea realmente sostenible (26). La combinación observada del aumento de la frecuencia absoluta de desastres, de la media de personas afectadas y de la de la cuantía de los daños económicos tiene importantes implicaciones en la gestión pública en diversos ámbitos. La primera de ellas atañe al ámbito de la gestión del riesgo de desastres, ya que más allá de que exista un organismo de protección civil y legislación nacional, este y otros organismos deben estar preparados para hacer frente a un número de desastres en aumento con el paso de los años (27). La segunda es la relacionada con los sistemas de salud locales, que también deben estar preparados para dar una respuesta organizada a las situaciones de desastre, habida cuenta del aumento observado del número de personas afectadas, incluso en ausencia de un aumento de la cifra de defunciones registradas. Ante esa situación, el sector salud desempeña un papel fundamental en los preparativos y en la respuesta a situaciones de desastres, para garantizar que los sistemas, procedimientos y recursos estén preparados si se pretende prestar una asistencia rápida y efectiva a la población afectada y facilitar las medidas de restablecimiento de los servicios (28). La tercera tiene que ver con el sector económico, que también debe prepararse para afrontar las pérdidas económicas millonarias que provocan los desastres, aunque para alcanzar este fin ya se han delineado estrategias de aseguramiento concretas para algunos sectores productivos (29). La cuarta está relacionada con los efectos de los desastres en la ética ambiental, ya que se debe debatir en profundidad el impacto ambiental que generan las actividades económicas y las condiciones ambientales en las cuales tendrán que vivir las futuras generaciones. La importante proporción que ocupan los desastres hidrológicos y los meteorológicos en relación con el total de desastres registrados se ha enmarcado y descrito en detalle en México y en el resto de América Latina en el contexto del cambio climático (30-35). En consecuencia, cabe esperar un aumento de estas dos categorías, lo que obliga a los diversos organismos de gestión pública (entre los que se encuentra el sector salud) a estar preparados. Una de las limitaciones de este estudio es que la base de datos utilizada no permite la desagregación espacial de los datos a nivel de estado para conseguir mayor precisión en los análisis. También debe repensarse la idoneidad de la categoría “desastre” tal como se define para la base de datos, porque no contempla los desplazamientos forzados y otros desastres humanitarios que no se registran en ella. Por último, es posible que el aumento de la frecuencia de los desastres observado en las últimas décadas pueda deberse a la mejora en la captación y el registro de los eventos en los años recientes. Se puede concluir que en México la frecuencia de los desastres aumenta y que los que más defunciones han causado han sido, por orden decreciente, los geofísicos, seguidos por los hidrológicos y los meteorológicos, mientras que los meteorológicos, hidrológicos y climatológicos son, por ese mismo orden, los que han ocasionado mayores daños económicos en la serie analizada. Sobre la base de todo lo expuesto, se recomienda incluir sistemáticamente los elementos analizados en este trabajo como insumos en la elaboración de los planes estratégicos de desarrollo en México, puesto que el daño causado por los desastres aumenta, y a pesar de que con la estrategia de desarrollo integrado sea posible reducir su impacto.
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1.  [Essential functions of public health: emerging topic in health care reform].

Authors:  F Muñoz; D López-Acuña; P Halverson; C Guerra de Macedo; W Hanna; M Larrieu; S Ubilla; J L Zeballos
Journal:  Rev Panam Salud Publica       Date:  2000 Jul-Aug

2.  Effectiveness of protected areas in mitigating fire within their boundaries: case study of Chiapas, Mexico.

Authors:  María Rosa Román-Cuesta; Jordi Martínez-Vilalta
Journal:  Conserv Biol       Date:  2006-08       Impact factor: 6.560

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