Literature DB >> 30027720

[Epidemiology of Q fever in Spain (2018)].

J L Pérez-Arellano1, C Carranza Rodríguez, C Gutierrez, M Bolaños Rivero.   

Abstract

Q fever is an anthropozoonosis whose causative agent is Coxiella burnetii, which has an important impact from the human and animal health point of view. In this review, a brief historical reference of the infection by C. burnetii and Q fever has been made initially. In a second section the basic epidemiological aspects of this infection are described (reservoirs/ sources of infection, form of transmission and epidemiological forms). Subsequently, the data of the infection by C. burnetii in Spain will be are indicated, particularly the clinical series, the seroepidemiological studies in humans, the affectation of different types of mammals and the participation of the ticks in the biological cycle. In addition, basic data on C. burnetii infection/ disease in other regions of the world will be are also included. Finally, and taking into account the previous data will indicate the main epidemiological characteristics of Q fever at present. ©The Author 2018. Published by Sociedad Española de Quimioterapia. This article is distributed under the terms of the Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International (CC BY-NC 4.0)(https://creativecommons.org/licenses/by-nc/4.0/).

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Year:  2018        PMID: 30027720      PMCID: PMC6194867     

Source DB:  PubMed          Journal:  Rev Esp Quimioter        ISSN: 0214-3429            Impact factor:   1.553


La fiebre Q es una importante zoonosis de distribución mundial causada por Coxiella burnetii [1-6]. En esta revision, tras una breve referencia histórica, se describirán los aspectos epidemiológicos básicos de esta infección. Posteriormente se indicarán los datos de la infección por C. burnetii en España, así como una referencia a las principales series de otros países. Con los datos previos se señalarán las principales características epidemiológicas de la fiebre Q en la actualidad.

ASPECTOS HISTÓRICOS

Las primeras menciones acerca de esta enfermedad corresponden al final de la década de los 30 del siglo XX [7-9]. Así, en 1935 se describió una enfermedad que afectó a nueve trabajadores de un matadero de Queensland (Brisbane, Australia). Este cuadro clínico recibió la denominación de fiebre Q por Derrick y se caracterizaba por un síndrome febril con una duración entre 7 y 24 días acompañado de cefalea, astenia, anorexia y dolor en las extremidades inferiores con hemocultivos y pruebas serológicas frente a influenza, tifus, leptospiras, fiebre recurrente, fiebre tifoidea y paratifoidea negativos. La denominación de esta enfermedad como “fiebre Q “(“until fuller knowledge should allow a better name”) hace referencia al “misterioso” origen de la enfermedad (en inglés “query” significa duda, pregunta o interrogación) y no a su descripción en Queensland [7]. La identificación del agente causal tuvo lugar, de forma casi simultánea, en dos partes del Mundo. Por un lado, el agente causal fue aislado de los trabajadores infectados tras inoculación a cobayas, identificándose en el hígado y bazo como una rickettsia por Burnet y Freeman en 1937. En ese momento se denominó al microorganismo causal Rickettsia burnetii. Por otro lado, en Nine Mile Creek (Montana, EE.UU.), Davis y Cox publicaron en 1938 la detección de un agente filtrable en una garrapata de la zona (Dermacentor andersoni) al que denominaron Rickettsia diaporica. Además, el propio director del NIH (Instituto Nacional de Salud) (Dyer), revisando los estudios de Cox, desarrolló un cuadro clínico similar al descrito por Derrick en Australia lo que sugirió que ambos agentes causales eran similares. Teniendo en cuenta que algunas de las características de los microorganismos no correspondían exactamente a las de las especies del género Rickettsia, se denominó al agente causal Coxiella burnetii, en honor a dos de los autores responsables. Junto a la fiebre de las trincheras y el tifus epidémico, la fiebre Q causó epidemias en los ejércitos que lucharon en Europa en la Segunda Guerra Mundial. Así, las tropas estadounidenses que ocuparon Italia presentaron cinco brotes bien documentados de fiebre Q entre el invierno de 1944 y la primavera de 1945, principalmente relacionados con la residencia en edificios ocupados previamente por animales domésticos. También los soldados alemanes fueron afectados por esta enfermedad tras su estancia en Serbia (denominándose Balkan Grippe), Italia, Crimea, Grecia, Ucrania y Córcega. Curiosamente, los civiles residentes habituales de esas regiones parecían resistir la infección y, de hecho, se encontraba entre ellos una alta tasa de anticuerpos residuales frente a C. burnetii. Esto sugería que la infección era ya endémica en la cuenca del Mediterráneo en la época de su descripción en Australia. Desde entonces y hasta la actualidad, las referencias biblográficas acerca de diferentes aspectos de la fiebre Q (caracterización del agente causal, aspectos genéticos, patrones epidemiológicos, formas clínicas, métodos diagnósticos y medidas terapéuticas), se han incrementado de forma exponencial.

EPIDEMIOLOGÍA GENERAL

La fiebre Q es una antropozoonosis, con diferentes patrones epidemiológicos de distribución mundial (aunque con una prevalencia diferente atendiendo a países y regiones geográficas), y con una repercusión importante desde el punto de vista médico y económico [2-5,10]. En este sentido, desde el punto de vista veterinario y ganadero, la enfermedad acarrea pérdidas económicas al ser una causa importante de abortos. Por otra parte, en algunas zonas endémicas, la fiebre Q aguda puede presentarse en forma de brotes epidémicos que suponen un claro problema de salud pública, con padecimientos individuales, alto coste sanitario y absentismo laboral. Finalmente, aunque menos frecuente, la forma crónica de la enfermedad humana es muy grave, de tratamiento complejo y costoso y mortalidad no despreciable. En los próximos apartados señalaremos las principales características de esta definición y las características epidemiológicas básicas de esta infección.

Fiebre Q como antropozoonosis

Las zoonosis son infecciones que se transmiten en condiciones naturales desde los animales al ser humano o viceversa. Se subclasifican en dos tipos principales: las antropozoonosis, en las que el agente patógeno es transmitido principalmente desde el animal al ser humano y las zooantroponosis en las que el microorganismo es transmitido desde las personas a los animales. La fiebre Q puede clasificarse principalmente como una antropozoonosis. Lógicamente, estas entidades son de más difícil erradicación que las infecciones cuyo único reservorio es el ser humano. En la epidemiología de la fiebre Q es importante distinguir tres tipos de reservorios y/o fuentes de infección. En primer lugar se encuentran los animales domésticos o peridomésticos, constituidos principalmente por ganado caprino, ovino y bovino, y en menor medida gatos y perros [11]. Un segundo reservorio estaría formado por animales “silvestres”, principalmente roedores y pequeños mamíferos, aunque también ocasionalmente aves, reptiles, anfibios y peces [1]. Finalmente, varios tipos de garrapatas constituyen un importante reservorio de este agente patógeno (ver más adelante). La interacción entre el ser humano y los tres reservorios / fuentes de infección adopta dos patrones diferentes, aunque ligados entre sí: el ciclo salvaje y el ciclo doméstico (figura 1). En el ciclo salvaje, la infección de los animales salvajes y las garrapatas es el elemento clave mientras que en el ciclo doméstico es la interacción entre seres humanos y ganado. La confluencia, cada vez más estrecha, entre ambos ciclos ha llevado probablemente a una emergencia de casos en humanos.
Figura 1

Ciclo doméstico y silvestre de la infección por C. burnetii.

Ciclo doméstico y silvestre de la infección por C. burnetii.

Transmisión de C. burnetii al ser humano

La infección en humanos por C. burnetii se produce principalmente por vía aérea, aunque se han descrito otras vías de menor importancia como la vía oral o la transmisión interhumana no profesional y otras excepcionales como la picadura de garrapatas [1-4] (figura 2).
Figura 2

Formas de transmisión de C. burnetii al ser humano

1. Aérea. 2. Leche y derivados 3. Transfusiones 4. Sexual. 5. Garrapatas.

Formas de transmisión de C. burnetii al ser humano 1. Aérea. 2. Leche y derivados 3. Transfusiones 4. Sexual. 5. Garrapatas. Transmisión por vía aérea. Sin lugar a dudas, la forma más habitual de trasmisión de infección por C. burnetii es la inhalación del agente patógeno procedente de productos patológicos de los animales domésticos infectados. Los principales fluidos contaminantes son la leche, orina, heces, y, principalmente, los derivados placentarios [12]. Por ello, la infección es más frecuente en personas que están en contacto directo con ganado o sus productos biológicos (lana, cuero, leche y derivados, paja infectada o polvo de la ropa), ya que la carga bacteriana ambiental es más elevada y además persiste durante mucho tiempo (meses e incluso años). Por todo ello, esta infección es más frecuente en granjeros, veterinarios o trabajadores de mataderos. Además, la bacteria puede transmitirse por esta vía entre humanos principalmente a sanitarios en contacto con tejidos de pacientes con fiebre Q (p. ej. microbiólogos [8,9], obstetras [13] o anatomopatólogos [4]). Sin embargo, en un tanto por ciento importante de casos no se encuentra este factor epidemiológico, correspondiendo a casos urbanos sin contacto directo con animales o productos derivados de ellos. La explicación más plausible es la gran virulencia de C. burnetii y su capacidad para ser transmitida a muchos kilómetros de distancia del foco de origen [14,15]. Además, en los últimos años se ha comprobado la capacidad de C. burnetii para infectar amebas de vida libre (p. ej. Acanthamoeba castellanii), presentes en sistemas de aire acondicionado y responsables potenciales de algunos brotes [16]. Desde un punto de vista biológico tendría su explicación, debido a las características que incluyen a C. burnetii en la familia Legionellaceae. Por ello, las amebas de vida libre podrían constituir un nuevo nicho ecológico. Transmisión por vía oral. Aunque se ha demostrado de forma constante la presencia de C. burnetii en la leche de animales infectados [17] y se ha asociado la fiebre Q a la ingesta de queso [18], no existen datos concluyentes de que la ingesta de lactoderivados estos productos sea responsable de la aparición de fiebre Q [4]. Transmisión interhumana no profesional. De forma excepcional se ha documentado la transmisión de C. burnetii por hemoderivados [19] y por vía sexual, identificándose el microorganismo en el semen [20,21]. Transmisión directa desde garrapatas. Aunque las garrapatas juegan un papel importante en los ciclos biológicos de C. burnetii, la transmisión directa de garrapatas a humanos es excepcional [22].

Patrones epidemiológicos

La infección por C. burnetii en la naturaleza se relaciona con un gran número de posibilidades epidemiológicas (figura 3). Así, las infecciones por este microorganismo son adquiridas de forma accidental, aunque C. burnetii es un potencial agente de bioterrorismo [9,23]. Las principales características que sustentan su clasificación como agente de bioterrorismo B son su facilidad de obtención y multiplicación, la resistencia a condiciones ambientales adversas, la vía aérea de transmisión y la diseminación a grandes distancias [1]. Sin embargo, la letalidad es baja y no todas las personas expuestas desarrollan enfermedad [1].
Figura 3

Patrones epidemiológicos de la infección por C. burnetii.

Patrones epidemiológicos de la infección por C. burnetii. Dentro de las formas accidentales, la fiebre Q posee importancia en dos contextos diferentes: la afectación de la cabaña ganadera y la infección en humanos. En esta revisión se han considerado principalmente los aspectos médicos, señalando exclusivamente los datos veterinarios en relación a la infección humana. Tras el contacto del ser humano con C. burnetii, no todos los sujetos desarrollan infección. Por otro lado, dentro de los que adquieren la infección (detectada por métodos serológicos), no todos ellos desarrollan manifestaciones clínicas, es decir, enfermedad. La fiebre Q se presenta habitualmente como enfermedad autóctona, aunque el número de casos importados publicados en los últimos años ha sido progresivamente mayor [24-32]. Los casos de fiebre Q autóctonos pueden presentarse en forma de brotes, de mayor o menor importancia o como casos aislados. En ambas situaciones la fiebre Q puede manifestarse de forma aguda o crónica. Además, las formas agudas presentan dos formas principales: neumónica y febril.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA GENERAL

La infección por C. burnetii presenta una distribución mundial. Sin embargo, la construcción de un “mapa” unívoco de esta infección se encuentra con tres problemas fundamentales: i) las múltiples formas epidemiológicas de la infección señaladas en el apartado anterior (p. ej. datos clínicos, seroprevalencia, datos en animales domésticos y salvajes, infección de garrapatas), ii) la consideración de “no declarable de forma obligatoria” de esta enfermedad en muchos países y iii) el interés en el estudio de esta entidad. Así, estamos totalmente de acuerdo con una sentencia clásica de Didier Raoult, uno de los autores más importantes en el estudio de la fiebre Q y de las rickettsiosis, que indica acerca de la fiebre Q: “differences in prevalence are mainly related to differences in interest” [33]. Las referencias publicadas recogidas en bases internacionales son muy numerosas tanto acerca de la fiebre Q como sobre C. burnetii. Un número importante se refieren a aspectos epidemiológicos. En esta revisión nos centraremos en los datos de la bibliografía española señalando algunos aspectos importantes descritos en en otros países.

Fiebre Q en España

La descripción de casos de infección por C. burnetii en España tiene lugar en torno a los años 50 del siglo XX. En aproximadamente 3 años se describe la presencia del microorganismo en garrapatas (Hyalomma marginatum, Rhipicephalus bursa y Rhipicephalus sanguineus) en Madrid y Sevilla [34], el primer caso en humanos en Salamanca [35] y la presencia de anticuerpos en fauna silvestre (conejos y lirones) en Madrid [36]. A partir de los años 80 del siglo pasado, el interés por esta enfermedad ha sido creciente, detectándose tanto casos de fiebre Q aislados como en brotes, estudiándose la seroprevalencia de la infección en diferentes regiones y evaluándose la infección en animales domésticos y silvestres. En las tablas 1 y 2 se indican las principales series de casos publicados de fiebre Q en España desde 1980 hasta la actualidad [37-75]. Específicamente, en la tabla 1 se indica la fecha de publicación y el primer autor responsable de la misma, la comunidad en la que se describió, el perfil epidemiológico básico (brote y/o casos esporádicos), el número de casos, la edad de los pacientes y la distribución por géneros. En la tabla 2 se incluyen otros datos epidemiológicos de interés como el ámbito de adquisición (distinguiendo los casos rurales y urbanos), la distribución estacional [Primavera (Marzo, Abril y Mayo); Verano (Junio, Julio, Agosto), Otoño (Septiembre, Octubre, Noviembre) e Invierno (Diciembre, Enero, Febrero)] o no, el contacto con animales y la forma clínica de presentación (aguda o crónica y, dentro de los casos agudos la presencia de neumonía o síndrome febril sin foco aparente).
Tabla 1

Series de casos de fiebre Q publicadas en España. Aspectos epidemiológicos básicos

RefPrimer autorAñoComunidadTipoNº casosEdadVarones
37Sobradillo V.1983EuskadiBrote1015-5930%
38Montejo M.1983EuskadiEsporádicos1117-6580%
39Aguirre C.1984EuskadiBrote425-5658%
40Martínez F.1985AndalucíaEsporádicos348-6859%
41Fernández R.1985MadridEsporádicos3713-5772%
42Montejo M.1985EuskadiMixto130a5-6774%
43Rubiés J.1986CataluñaEsporádicos525-38100%
44Fernández M.1998MadridEsporádicos328-4333,3%
45Sobradillo V.1999EuskadiEsporádicos11630 ± 1577%
46Millán M.1989CanariasEsporádicos354080%
47Rotaeche R.1990EuskadiBrote512-4660%
48Antón E.1990EuskadiEsporádicos6014-8780%
49Murie M.1991NavarraEsporádicos192783%
50Martínez JM.1992EuskadiBrote3017-5590%
51Bella F.1994CataluñaEsporádicos1732 ± 1182%
52Pascual F.1996CanariasEsporádicos9439 FIDND
54 Neumonía
53Merino FJ.1998Castilla-‐LeónEsporádicos1310-4185%
54Abad A.1999EuskadiEsporádicos731-6878%
55Domingo P.1999CataluñaEsporádicos6319-7292%
56Nebreda T.2001SoriaBrote1814-2686%
57Nuño FJ.2002AsturiasMixtoa1224-8575%
58Alarcón A.2003AndalucíaEsporádicos2318-7785%
59Bolaños M.2004CanariasEsporádicos4020-7485%
60Sampere M.2003CataluñaEsporádicos6645±1885%
61Romero MJ.2003AndalucíaEsporádicos10931±1292%
62Miguélez M.2003CanariasEsporádicos4722-7796%
63Bartolomé J.2004Castilla.LaManchaEsporádicos357-6771%
64Ramos JM.2005ValencianaEsporádicos30ND73%
65de los Ríos R.2006MadridBrote22NDND
66García M.2004AsturiasEsporádicos6046 ± 1772%
67Muñoz A.2007ExtremaduraEsporádicos12414-7780%
68Parra J.2008AndalucíaEsporádicos32NDND
69Espinosa N.2010AndalucíaEsporádicos111NDND
70Ruiz Seco MP.2011MadridEsporádicos54ND81%
71Mogollón MV.2011MulticéntricoEsporádicos8344 ± 1478%
72Oteo JA.2012RiojaEsporádicos251-74100%
73Raya M.2014BalearesEsporádicos8721-8979%
74Espejo F.2014Cataluña71
CanariasEsporádicos8542 ± 1580%
La Rioja27
75Alonso E2015EuskadiBrote5023-5782%

Incluye pacientes de referencias previas ND. Datos no disponibles

Tabla 2

Series de casos de fiebre Q publicadas en España. Otros aspectos epidemiológicos

RefComunidadÁmbitoEstaciónAnimalesForma clínica
37EuskadiRuralVeranoNOAguda (Neumonía)
38EuskadiMixto Rural (50%)-SIAguda (Neumonía)
39EuskadiRuralPrimaveraSIAguda (Neumonía)
Aguda
40AndalucíaMixto Rural (50%)-SI (50%)
Fiebre (2/3) Neumonía (1/3)
41Madrid-VeranoSI (30%)Aguda (32)/Crónica (5)
42EuskadiRuralPrimaveraSIAguda (Neumonía)
43CataluñaUrbana-NOAguda (Fiebre)
44Madrid---Crónica
45EuskadiMixto Rural (50%)Invier/Prim.SI (18%)Aguda (Neumonía)
46CanariasRuralPrim/VerSI (85%)Aguda (Fiebre)
47EuskadiRuralInviernoSIAguda Neumonía (3) Fiebre (2)
48EuskadiRuralOtoñoSi (17%)Aguda (Neumonía)
49Navarra-Invier/Prim.-Aguda (Neumonía)
50EuskadiRuralPrimavera-Aguda (Fiebre)
51CataluñaUrbana--Aguda (Fiebre)
52CanariasRural--Aguda (Fiebre)
53Castilla-León--Si (15%)Aguda (Neumonía)
54Euskadi---Aguda Neumonía (75%)
55CataluñaUrbanaPrimaveraNOAguda Fiebre (54%)
56SoriaRuralPrimaveraSI (21%)Aguda (Neumonía 50%)
57AsturiasUrbana-SI (25%)Aguda (Neumonía )
58AndalucíaMixto Urbana (53%)PrimaveraSI (39%)Aguda Fiebre (90%)
59CanariasMixto Rural (67%)Prim./Ver.SI (38%)Aguda Fiebre (92%)
60CataluñaUrbanoInvier./Prim.SI (33%)Aguda (Neumonía 55%)
61AndalucíaMixto Rural (50%)-SI (27%)Aguda Fiebre (98%)
62Canarias--SI (51%)Aguda (Fiebre)
63Castilla La ManchaMixto Urbana (71%)NoSI (27%)Aguda Fiebre (71%
64ValencianaMixto Urbano (67%)NoSI (80%)Aguda Fiebre (87%)
65MadridRuralPrimaveraSIAguda (Fiebre)
66AsturiasMixto Urbana (52%)InviernoSi (7%)Aguda (Neumonía)
67ExtremaduraMixto Rural (61%)Invierno PrimaveraSI (47%)Aguda (Fiebre 94%)
Crónica (6%)
68Andalucía---Aguda (Fiebre)
69Andalucía---Aguda (Fiebre)
70MadridMixto Urbano (52%)NoSI (59%)Aguda (92%) Neumonía (55%)
Crónica (8%)
71Multicéntrico---Endocarditis
72La Rioja---Endocarditis
73BalearesMixto Rural (45%)Prim./Ver.SI (46%)Aguda Neumonía (66%)
CataluñaPrimaveraAguda (Fiebre 80%)
74Canarias-Primavera-Aguda (Fiebre 70%)
La RiojaInviernoAguda (Fiebre 54%)
Aguda (Fiebre 54%)
75BilbaoUrbanoInviernoNO
Aguda (Neumonía 26%)
Series de casos de fiebre Q publicadas en España. Aspectos epidemiológicos básicos Incluye pacientes de referencias previas ND. Datos no disponibles Series de casos de fiebre Q publicadas en España. Otros aspectos epidemiológicos En la figura 4 se representan las comunidades en las que existen series publicadas de fiebre Q.
Figura 4

Distribución de las series publicadas de fiebre Q en España

Distribución de las series publicadas de fiebre Q en España En la tabla 3 se indican los principales estudios seroepidemiológicos acerca de la prevalencia de infección por C. burnetii en humanos, el año de estudio y el contexto en el que se realizó [76-91].
Tabla 3

Estudios de infección en humanos por C. burnetii publicados en España

RefPrimer autorAñoComunidad (Nº)Contexto (Nº)Técnica/Seroprevalencia
76Daza RM.1980MadridDonantesMicroaglutinación: 6,2%
77Téllez A.1989MadridPoblación general Rural (130), Urbana (91)IFA: 8,8% (urbano)-15,4% (rural)
ExtremaduraPoblación general (180)Fijación de complemento 59,3%
78Cour MI.1990Castilla-La Mancha(86)32,3%
Madrid(577)27,5-34,5%
79Ruiz Beltrán R.1990Castilla-LeónPoblación general (400)IFA :50,2% (IgG fase II ≥ 1:40)
80Pascual F.1992Canarias (390)Población general (390)Fijación de complemento 4,7-13,5% (IgG fase II ≥ 1:8)
81Saz JV.1993Castilla LeónPoblación general (298)IFA: 20.8% (IgG fase II ≥ 1:80)
82Sanzo JM.1993EuskadiPoblación general (810)IFA≥ 1/20: 32,35% IFA≥ 1/40:26,4%
83Pérez Trallero E.1995EuskadiMataderos (39)IFA : 91,7%(IgG fase II ≥ 1:80)
84Suárez J.1996Castilla-LeónPoblación general (406)IFA: 60,6% (IgG fase II ≥1:80)
85Pascual F.1998CantabriaPoblación general (595)IFA: 48,6% (IgG fase II ≥ 1:16) IFA: 37,8% ( IgG fase II ≥1:64)
86Valencia MC.2000AragónEstudiantes de Veterinaria (480)Fijación del complemento ≥ 1:10 10,02% comienzo de curso 11,02% final de curso
87Bolaños M.2003CanariasPoblación general (662)IFA: 21,5% (IgG fase II ≥ 1:80)
88Cardeñosa N.2006CataluñaPoblación general (216)IFA: 15% (IgG fase II ≥ 1:40)
89Bartolomé J.2007Castilla-La ManchaDonantes de sangre (863)IFA: 23% (IgG fase II≥ 1:80)
90González S.2014Castilla-La ManchaEnfermedad cardiovascular (164)IFA: 52% (IgG fase II≥ 1:256)
91González S2015Castilla-LeónPacientes hospitalizados (634)IFA: 14,5% Casos- 6,1% Control (IgG fase I ≥1:256)
Estudios de infección en humanos por C. burnetii publicados en España Los datos acerca de la prevalencia de infección por C. burnetii en animales domésticos en España [77, 92-102] se expresan en la tabla 4. Finalmente, en la tabla 5, se indican los datos relativos a la infección por C. burnetii en diferentes especies de garrapatas en varias regiones españolas [98,102-104].
Tabla 4

Prevalencia de infección por C. burnetii en mamíferos en España

RefPrimer autorAñoComunidadTipo/s de mamífero/s NúmeroTécnica/Prevalencia
92Palau L.1989MadridRumiantes domésticos Bovinos (106)Fijación de Complementoa 67% (IgG fase II ≥1:8)
77Téllez A.1999MadridRumiantes domésticosFijación de complemento≥1:8 Caprino (76,6%)
Bovino (17,7%)
93Barandika J.2007EuskadiMicromamíferos silvestres (253)PCR 3/253
Apodemus sylvaticus (162)Apodemus sylvaticus (1/162)
Mus domesticus (28) Mus domesticus (2/28)
94Ruiz Fons F.2008Andalucía AsturiasRumiantes domésticos Mamíferos silvestresIFA (IgG fase II ≥ 1:16) Corzos (15,4%)
Ciervo rojo silvestre (5,6%) Ciervo rojo doméstico (40%) Ganado bovino (39%)
95Navarro JA.2009MurciaOvinos CaprinosPCR en placenta
96Rodriguez.2010CanariasELISAc
Caprino (733)Caprino (60,4%)
Ovinos (369)Ovinos (31,7%)
Bovinos (147)Bovinos (12,2%)
97Ruiz Fons F.2010EuskadiRumiantes domésticos Ovinos (1.379)ELISAb con FC posterior Ovinos (11,8%)
Bovinos (626)Bovinos (6,7%)
Caprinos (115)Caprinos (8,7%)
98Astobiza I.2011EuskadiMamíferos silvestresPCR
Carnívoros (206)Carnívoros (0%)
Lagomorfos (28)Lagomorfos (7,1%)
Ungulados (199)Ungulados (8%)
Pájaros silvestresPájaros (2%)
99Álvarez J.2012MadridRumiantes domésticos Bovinos (1.100)ELISAc 6,76%
100Mentaberre G.2013CanariasCamellos (100)ELISAd 19%
101Fernandez2016Pirineos OrientalesELISA
Animales salvajes (599)Animales salvajes (1,3%)
Animales domésticos (353)Animales domésticos (9,3%)
102Bolaños2017Gran CanariaPCR
Roedores (100)Roedores (8%)
Conejos (129)Conejos (1,5%)

Behring

ELISA Cox kit

IDVET

LSIVET

Tabla 5

Prevalencia de infección por C. burnetii en garrapatas en España

RefPrimer autorAñoComunidadEspecies (n)Infección por C. Burnetii
103Barandika J.2008Euskadi691 Ixodes ricinus (288)0%
Haemaphysalis punctata (109)1 (09%)
Haemaphysalis inermis (95)0%
Haemaphysalis conncina (52)0%
Dermacentor reticulatus (97)0%
Rhipicephalus bursa (50)0%
104Toledo A.2009Madrid1.482 Hyalomma lusitanicum 7,7%
Dermacentor marginatus (80/1.039)a
Rhipicephalus sanguineus 3,4%
Rhipicephalus pussilus(15/443)b
98Astobiza I.2011Euskadi340Ixodes ricinus Ixodes hexagonus
0%
102Bolaños M2017Gran Canaria377Rhipicephalus turanicus3,4%b
Hyalomma lusitanicum2,4%b
Rhipicephalus sanguineus0,3%b

Aisladas en la naturaleza;

Adheridas a animales

Prevalencia de infección por C. burnetii en mamíferos en España Behring ELISA Cox kit IDVET LSIVET Prevalencia de infección por C. burnetii en garrapatas en España Aisladas en la naturaleza; Adheridas a animales En las figuras 5 y 6 se recopila de forma gráfica la información de estos estudios.
Figura 5

Distribución geográfica de los datos sero-epidemiológicos de infección por C. burnetii en España

Figura 6

Estudios de infección por C. burnetii en animales

Distribución geográfica de los datos sero-epidemiológicos de infección por C. burnetii en España Estudios de infección por C. burnetii en animales

Fiebre Q en el mundo

Existe una abundante información acerca de la fiebre Q y la infección por C. burnetii en humanos y animales en todo el mundo. Una revisión exhaustiva de este aspecto escapa a los objetivos de esta revisión, por lo que únicamente señalaremos algunos aspectos de especial interés en humanos durante los últimos años. Otros países europeos. En los últimos años se han publicado un número importante de trabajos sobre la infección por C. burnetii en varios países europeos [105-117]. En Francia, los estudios realizados entre 1982 y 2010 muestran una seroprevalencia entre el 1% (donantes de sangre) y el 71% en personas pertenecientes a grupos de riesgo [105]. En ese mismo periodo de tiempo, se han descrito siete brotes que incluían desde 5 hasta 289 personas, localizados en el Sudeste del país (Provenza, Alpes y Ródano) [105]. En otro trabajo, realizado en el mismo periodo de tiempo (1985-2009) por el grupo de Raoult [106], basado en la recogida de datos de 3.723 pacientes con confirmación serológica se observaron los siguientes datos: i) la incidencia anual de fiebre Q aguda es de 2,5/100.000 personas mientras que la incidencia de endocarditis es de 0,1/100.000 personas, ii) en los años de estudio se ha observado un incremento continuo en el número de casos y iii) la incidencia máxima tiene lugar entre Abril y Septiembre. En Suiza, la incidencia de fiebre Q es baja (0,15/100.000 habitantes), aunque recientemente se ha descrito un brote de 15 personas en la zona de viñedos de Lavaux (próxima a las regiones francesas afectadas) [107]. Sin lugar a dudas, el mayor brote de casos de fiebre Q en la historia hasta la actualidad ha tenido lugar en Holanda durante los años 2007 a 2010 [105,108-111]. Este brote afectó a 4.026 personas en ese periodo de tiempo, siendo la incidencia máxima en 2008 (2354 individuos). El análisis de las características de este brote indicó varios aspectos de interés: i) La edad media de los pacientes fue de 50 años (RIC 21), con un discreto predominio en varones 62%); ii) La región que presentó un mayor número de casos fue Noord-Brabant, que aportó más del 50% de los pacientes; iii) Existía una asociación estadística con el hábito tabáquico; iv) Un 21% de los pacientes requirieron ingreso hospitalario; v) La forma clínica más frecuente fue la respiratoria (61,5%), describiéndose endocarditis en 3,1% de los pacientes; vi) Aunque existieron datos de asociación epidemiológica en varios grupos de pacientes, no pudo identificarse un único origen global de todo el brote; vii) Tampoco pudo identificarse un único genotipo en pacientes o animales estudiados, detectándose 10 tipos diferentes en el brote; viii) Las principales razones que sustentan la aparición de este brote son: el aumento de la cabaña ganadera en la región afectada, la estabulación en áreas abiertas, el método intensivo de cría, el aumento del número de abortos y la proximidad de la población a las granjas animales (aumento de casos si la distancia era menor de 5 Km) y ix) el control de la epidemia mediante diferentes medidas como la declaración obligatoria de abortos en animales, la implementación de las medidas de limpieza, la investigación de genoma de C. burnetii en los depósitos de leche y la vacunación, inicialmente voluntaria y posteriormente obligatoria de los animales. Debido a la proximidad geográfica con Holanda, se realizó un estudio clínico y serológico en esas fechas en 69 trabajadores que manipulaban lana y pelo de animales en Bélgica [112]. De ellos, 35 (50,7%) presentaban evidencia serológica de contacto; 26 datos de infección pasada, 8 de infección reciente y 1 de infección crónica. Se han publicado dos artículos de revisión importantes acerca de la incidencia de fiebre Q en Alemania que resumen las características de esta enfermedad desde 1947-1999 [113] y de 1982-2010 [105]. Los datos más destacables son: i) La identificación de 49 brotes con un número variable de personas afectas entre 1947-2010; ii) El aumento progresivo de casos en el periodo de tiempo mencionado; iii) Las diferencias geográficas, siendo la incidencia menor en el norte del país y mayor en el sur, especialmente en Baden-Württemberg, Hesse y Baviera y iv) el cambio estacional, desplazándose el mayor número de casos del periodo invierno-primavera a la temporada primavera-verano. En Europa del Este, se han descrito brotes de fiebre Q especialmente en Bulgaria [105]. En este país se han identificado entre 1982 y 2010, seis brotes caracterizados por un número elevado de casos (desde 121 a más de 1.000 pacientes). Todos ellos se localizaron en 5 distritos (Sofia, Lovech, Pazerdjik, Veliko y Vraza) situados en la zona central y norte del país. Finalmente, aunque se han demostrado casos de fiebre Q en las islas británicas, la incidencia de la enfermedad es estable y baja (en torno a 0,15 a 0,35 casos por 100.000 habitantes) y no presenta características diferenciales. Específicamente existen datos acerca de esta entidad en Inglaterra [114], Escocia [115], Gales [116] e Irlanda del Norte [117]. África. La información sobre la infección humana por C. burnetii en África es fragmentaria [118-128]. La mayor parte de las publicaciones evalúan la seroprevalencia de la infección en zonas concretas y sólo escasos trabajos estudian la participación de C. burnetii en humanos. Como se muestra en la figura 7, la mayor parte de los estudios han sido realizados en África del Norte y del Oeste.
Figura 7

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (África)

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (África) En la tabla 6 se indican los datos más relevantes de los pacientes con fiebre Q en los países señalados.
Tabla 6

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (África)

RegiónPaís/ReferenciaPrevalencia/IncidenciaObservaciones
África del NorteArgelia (125,127)7,5% (Urbanos)Seroprevalencia
35,5% (Rurales)
0,3%Síndrome febril
3%Endocarditis
26%Seroprevalencia
África del OesteTúnez (119,127,128)0-9%Síndrome febril
1-3%Endocarditis
Egipto (124,127)32%Seroprevalencia
0%Neumonía

Mauritania (120)33%Seroprevalencia
Senegal (126)3,7% (Región de Diop) 24,8% (Región de Dielmo)Seroprevalencia
2,5%Síndrome febril
Burkina Fasso (127)8%Seroprevalencia
5%Síndrome febril
Costa de Marfil (127)5%Seroprevalencia
Ghana (123, 127)16,9% NiñosSeroprevalencia
8,9% Adultos
Costa de Marfil (127)5%Seroprevalencia
Niger (127)10%Seroprevalencia
Mali (122, 128)0-9,5%Síndrome febril
24%Seroprevalencia

África CentralChad (127)1%Seroprevalencia
Camerún (127)6-9%Neumonía
Gabón (128)0%Síndrome febril
R. Central Africana (118)9,1%Seroprevalencia
Congo (118)1%Seroprevalencia
Angola (118)1,8%Seroprevalencia

África del SurSudáfrica (127)0%Neumonía

África del EsteZambia (121)8,2%Seroprevalencia
Tanzania (127)5%Seroprevalencia
Tanzania (127)5%Síndrome febril
Estudios de infección por C. burnetii en humanos (África) América. También se ha documentado infección humana por C. burnetii en América (figura 8).
Figura 8

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (América)

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (América) En América del Norte se han descrito casos en Groenlandia (políticamente dependiente de Dinamarca) [129], Canadá (Alberta y Nueva Escocia) [12,130], EEUU [131,132] y Méjico [133]. Se debe destacar que el número de casos notificados es muy escaso en todos los países mencionados. Existen muy pocos datos de la incidencia de fiebre Q en América Central, aunque se ha estudiado la prevalencia de infección por C. burnetii en la zona continental (Panamá) [134] y en el Caribe [135], siendo de 9,4% y 2,3% respectivamente. En América del Sur la infección por C. burnetii (específicamente el genotipo 17) es responsable de hasta el 24% de las neumonías adquiridas en la comunidad en la Guayana Francesa [136,137]. Por el contrario, la principal manifestación de la infección por C. burnetii en Ecuador es la fiebre sin foco aparente [138]. En Brasil se han descrito casos con ambas formas clínicas de la enfermedad [139,140]. Finalmente, en Uruguay se ha descrito un número importante de brotes de fiebre Q [141]. Asia. Con excepción de Asia Central se ha descrito la infección en todas las regiones de este continente (figura 9).
Figura 9

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (Asia)

Estudios de infección por C. burnetii en humanos (Asia) Así, en Asia Occidental se han identificado brotes rurales y urbanos de fiebre Q en Israel, [142-144], Turquía (zona del Mar Negro) [145], Arabia Saudita [146] y Omán [147]. La manifestación clínica predominante es esta región es la fiebre de duración intermedia. También la fiebre Q está bien descrita en Asia Oriental. Así, recientemente se ha publicado una revisión en China, siendo la prevalencia en humanos del 10%, en bovinos del 15% y en caprinos del 12% [148]. Tiene interés señalar que en este país se ha observado una alta prevalencia de infección por C. burnetii en ratones. También se han descrito casos de fiebre Q en Hong Kong [149] y Taiwán [150-152]. Por otro lado, en una revisión actual se recogen los casos de fiebre Q en Japón en los últimos años [153]. En este trabajo se señalan dos datos diferenciales con otras series: el mayor número de casos en edad pediátrica y la importancia de los gatos en el ciclo biológico. Finalmente, también se han descrito casos de fiebre Q en Asia del Sur y Sudeste Asiático, específicamente en Irán, India, Sri Lanka y Tailandia [154-158]. Oceanía. La incidencia actual de fiebre Q en Australia es baja debido a tres factores: la vacunación, la falta de interés en el diagnóstico y limitaciones diagnósticas [1].

REFLEXIONES FINALES

El análisis de todos los datos referidos en la literatura acerca de la infección por C. burnetii permite realizar varias generalizaciones: Existe un importante sesgo en la identificación de casos de infección por C. burnetii, tanto en España como en el resto del Mundo. A modo de ejemplo, existen regiones en las que no se han publicado casos clínicos, pero si de la prevalencia de infección y viceversa. Por otro lado, el número de casos clínicos publicados en determinadas zonas geográficas es mucho menor que los detectados en laboratorios de referencia. La infección por C. burnetii presenta un patrón epidemiológico similar a otras enfermedades infecciosas intracelulares (p. ej. tuberculosis), de tal forma que del contacto con el microorganismo no siempre deriva la infección y, por otro lado, no todos los casos de infección se manifiestan clínicamente (enfermedad). Finalmente, la enfermedad puede manifestarse de forma aguda o crónica, dependiendo principalmente de las características del hospedador. En general, la fiebre Q es una enfermedad que afecta predominantemente a adultos en edad media de la vida. No obstante, también se describen casos en niños y ancianos dependiendo de las series estudiadas. Entre los factores implicados se han descrito las modificaciones hormonales que tienen lugar tras la pubertad, el riesgo de exposición ambiental y determinadas regiones geográficas [4]. En algunos estudios se ha observado que la media de edad fue significativamente menor en pacientes con hepatitis y significativamente mayor en pacientes con afectación pulmonar. Con algunas excepciones, las diversas series de fiebre Q muestran un claro predominio en el género masculino. Este hecho se ha interpretado por el papel protector del 17-ß-estradiol en la expresión clínica de la infección [159, 160]. Existe una distribución interanual y estacional variable de la fiebre Q dependiendo de los países y dentro de las diferentes regiones de cada país. De forma general, predomina en primavera y verano, lo que se ha relacionado con la exposición ambiental, aunque en otras series se observa un mayor número de casos en otoño o invierno. Clásicamente la fiebre Q se ha considerado una enfermedad que predomina en ámbito rural y en personas en contacto con animales (principalmente ganado vacuno y caprino). No obstante, y dependiendo de las series, un número importante de casos aparecen en zonas urbanas, sin contacto con rumiantes o relacionadas con contacto con otro tipo de animales (p. ej. gatos, ratones).
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1.  Detection of Coxiella burnetii in ticks collected from Central Spain.

Authors:  A Toledo; I Jado; A S Olmeda; M A Casado-Nistal; H Gil; R Escudero; P Anda
Journal:  Vector Borne Zoonotic Dis       Date:  2009-10       Impact factor: 2.133

2.  Most common clinical presentation of Q fever in a province in the north of Spain.

Authors:  F J Merino; T Nebreda; A Campos
Journal:  Eur J Epidemiol       Date:  1998-10       Impact factor: 8.082

3.  Acute Q fever in Israel: clinical and laboratory study of 100 hospitalized patients.

Authors:  David Ergas; Avi Keysari; Victor Edelstein; Zev M Sthoeger
Journal:  Isr Med Assoc J       Date:  2006-05       Impact factor: 0.892

4.  [Q fever in Spain: "an inconclusive history"].

Authors:  Manuel L Fernández Guerrero
Journal:  Enferm Infecc Microbiol Clin       Date:  2014-03-15       Impact factor: 1.731

5.  An outbreak of Q fever in an urban area in Israel.

Authors:  I Oren; Z Kraoz; Y Hadani; I Kassis; N Zaltzman-Bershadsky; R Finkelstein
Journal:  Eur J Clin Microbiol Infect Dis       Date:  2005-05       Impact factor: 3.267

Review 6.  Q fever in Japan: an update review.

Authors:  Sarah Rebecca Porter; Guy Czaplicki; Jacques Mainil; Yoichiro Horii; Naoaki Misawa; Claude Saegerman
Journal:  Vet Microbiol       Date:  2010-11-19       Impact factor: 3.293

7.  Q fever in humans and animals in the United States.

Authors:  Jennifer H McQuiston; James E Childs
Journal:  Vector Borne Zoonotic Dis       Date:  2002       Impact factor: 2.133

8.  Prevalence of Coxiella burnetti infection in wild and farmed ungulates.

Authors:  Francisco Ruiz-Fons; Oscar Rodríguez; Alessandra Torina; Victoria Naranjo; Christian Gortázar; José de la Fuente
Journal:  Vet Microbiol       Date:  2007-06-28       Impact factor: 3.293

9.  Q fever in France, 1985-2009.

Authors:  Diane Frankel; Hervé Richet; Aurélie Renvoisé; Didier Raoult
Journal:  Emerg Infect Dis       Date:  2011-03       Impact factor: 6.883

10.  Q fever update, Maritime Canada.

Authors:  Thomas J Marrie; Nancy Campbell; Shelly A McNeil; Duncan Webster; Todd F Hatchette
Journal:  Emerg Infect Dis       Date:  2008-01       Impact factor: 6.883

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1.  A Q fever outbreak associated to courier transport of pets.

Authors:  Eva Alonso; Domingo Eizaguirre; Idoia Lopez-Etxaniz; José Ignacio Olaizola; Blanca Ocabo; Jesús Felix Barandika; Isabel Jado; Raquel Álvarez-Alonso; Ana Hurtado; Ana Luisa García-Pérez
Journal:  PLoS One       Date:  2019-11-25       Impact factor: 3.240

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