Literature DB >> 25982421

Proper use of medical language: Main problems and solutions.

R Aleixandre-Benavent1, J C Valderrama Zurián2, F J Bueno-Cañigral3.   

Abstract

Medical language should be characterized by its precision, emotional neutrality and stability. The effective communication of results of scientific studies depends on compliance with current standards of drafting and style; texts with defects can hinder interest in the findings. In this study, we discuss some of the most common problems and errors in medical language, including the abuse of abbreviations and foreign words, the use of improper words, syntax errors and solecisms, the most common errors in titles and the abuse of capital letters and the gerund. Investigators have effective tools for dealing with these problems, such as quality texts, critical dictionaries of questions and difficulties with the Spanish language and various drafting and style manuals.
Copyright © 2015 Elsevier España, S.L.U. y Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). All rights reserved.

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Keywords:  Corrección lingüística; Escritura científica; Estilo científico; Language correction; Lenguaje médico; Medical language; Scientific style; Scientific writing

Year:  2015        PMID: 25982421      PMCID: PMC7094488          DOI: 10.1016/j.rce.2015.04.001

Source DB:  PubMed          Journal:  Rev Clin Esp (Barc)        ISSN: 2254-8874


Introducción

Los avances científicos en medicina se comunican siempre mediante la escritura. La capacidad de expresarse por escrito es una cualidad básica en un investigador, porque de la forma del texto depende su eficacia comunicativa, de manera que un texto con defectos formales puede volver incomprensible lo que debería verse claro y mermar el interés de los hallazgos. En un momento en el que el exceso de producción científica ha dado lugar a una fuerte competencia entre los autores por ver sus trabajos publicados, el desprecio de los autores hacia las formas es un suicidio intelectual que va a conducir, como mínimo, al retraso en la publicación y, en ocasiones, a la imposibilidad de comunicar los hallazgos. La comunicación científica debe ser correcta en el fondo y en la forma. El fondo se refiere a cuidar la calidad de la información, y la forma, a utilizar un lenguaje correcto con 3 características clave: cultivar las cualidades (claridad, precisión y concisión), evitar los defectos (artificio, vacuidad, pretensión, monotonía y ambigüedad) y los errores (fundamentalmente, faltas de ortografía, errores sintácticos, barbarismos, abuso de siglas y extranjerismos). Los autores preocupados por la calidad del lenguaje médico español coinciden en que la principal amenaza proviene de la abrumadora hegemonía del inglés científico y de la penetración incontrolada de anglicismos innecesarios, tanto léxicos como sintácticos. Otro problema importante es el abuso de siglas, un fenómeno en crecimiento que afecta directamente a la inteligibilidad del texto1, 4. Frente a estos 2 grandes problemas, el investigador dispone de armas eficaces para superarlos: el uso correcto de las siglas solo requiere una información básica y un cambio de actitud, mientras que para no caer en la servidumbre anglicista, por lo menos en lo más grosero, existen instrumentos como diccionarios de dudas y otros como el de la Real Academia Española cuya consulta frecuente puede minimizar ese riesgo. Y no menos importante es el dominio de la gramática, la soltura en la redacción y la adquisición de un estilo científico correcto, cualidades que no pueden resolverse con la consulta de un manual, sino que requieren un largo aprendizaje y un costoso entrenamiento.

Extranjerismos y falsos amigos

Los extranjerismos son voces, frases o giros procedentes de lenguas extranjeras. En la actualidad, la mayor parte de los extranjerismos en el lenguaje médico proceden del inglés (anglicismos), porque es en este idioma en el que se han publicado la mayor parte de los hallazgos de la medicina (p. ej., bypass, feedback, flutter, «láser», «escáner», shock) 8, 9. Los extranjerismos solo deberían aceptarse si se cumplen 2 condiciones: en primer lugar, que sean necesarios, es decir, cuando el idioma no dispone de términos equivalentes adecuados; y, en segundo lugar, con adaptación a las reglas y estructuras formales de la lengua que los adopta. Los falsos amigos son términos pertenecientes a lenguas diferentes de morfología semejante pero de significado distinto. Al trasladarlos a nuestra lengua tal como aparecen en el idioma de origen, se producen errores de traducción que pueden dejar sin sentido el texto. Son muy frecuentes y consecuencia de la lectura de literatura médica en inglés. Algunos son generales, como la traducción incorrecta de actually por «actualmente», en lugar de «realmente». En el lenguaje médico es frecuente la traducción de disorder por «desorden», en lugar de trastorno, dolencia o enfermedad. Para evitar estos errores de traducción, nada mejor que consultar las listas de palabras de traducción engañosa en medicina publicadas por Navarro et al.10, 11, 12, 13, 14, así como el Diccionario crítico de dudas y de dificultades de traducción del inglés médico , obras de referencia imprescindibles para quienes leen y publican en revistas biomédicas. Para Navarro, muchos de estos ‘neologismos imprescindibles’ no constituyen más que una muestra de desconocimiento de los términos existentes. En vez de ‘imprescindibles’, son, en realidad, ‘neologismos por ignorancia’. No cabe duda de que el inglés es el idioma internacional de la medicina, pero ello no justifica la contaminación de nuestra lengua con términos extraños. Cada año se acuñan en inglés numerosos neologismos médicos que hemos de importar al español con la máxima precisión, claridad, rigor y corrección. Algunos ejemplos son ageism, acuñado sobre el modelo de sexism y racism, para el cual es preferible recurrir a la circunlocución «discriminación por razón de edad»; SARS (severe acute respiratory syndrome), para el que se recomienda evitar el calco habitual «síndrome respiratorio agudo severo» y sustituirlo por «síndrome respiratorio agudo grave»; crude, que en algunos textos estadísticos no significa «crudo» (raw), sino «bruto» o «sin elaborar»; cost-effectiveness, cuya mejor traducción sería «rentabilidad», en lugar del calco «coste-efectividad»; data mining, para el que sería una traducción más clara «explotación de datos» o «prospección de datos», que el calco «minería de datos».

Siglas

El acortamiento de las palabras formando abreviaturas y siglas es muy frecuente en ciencias de la salud, donde suelen ser bien aceptadas porque ahorran la escritura y la lectura de técnicas, enfermedades y organismos compuestos por términos muy largos (por ejemplo, la técnica del enzimoinmunoanálisis, que se conoce con las siglas ELISA, formadas del inglés enzyme linked immunosorbent assay). El Diccionario de la Lengua Española define las sigla como la «palabra formada por el conjunto de letras iniciales de una expresión compleja» como, por ejemplo, «VHB» (virus de hepatitis B) y «TARGA» (tratamiento antirretroviral de gran actividad). Las siglas deben escribirse con mayúsculas, en redondo, sin puntos ni espacios entre las letras, nunca forman el plural añadiéndoles una ese al final (diremos, pues, «las LLA» y no «las LLAs», leucemias linfocíticas agudas) y, siempre que exista, deberá emplearse la forma castellanizada de la sigla (por ejemplo, la sigla de reanimación cardiopulmonar es «RCP», y no «CPR», cardio-pulmonary resuscitation). El empleo abusivo de siglas presenta numerosos problemas. Si la sigla no está muy difundida, es difícil recordar el significado original de las palabras de las que proviene. Algunas se inventan sin acuerdo de la comunidad internacional, lo que produce numerosas siglas polisémicas (se escriben igual pero tienen significados diferentes), lo que puede dar lugar a falsas interpretaciones, como «PEG», que puede significar «pequeño para la edad gestacional», «gastrostomía endoscópica percutánea (percutaneous endoscopic gastrostomy)», «perfiles de expresión génica» y «polietilenglicol». Un lenguaje plagado de siglas puede resultar ininteligible. Cada vez es más frecuente lexicalizarlas (como ocurrió con sida y láser) e inventar palabras derivadas, como «pegilación», derivada de PEG (polietilenglicol), y becegeítis y BCGosis, derivadas de la vacuna BCG. En los últimos tiempos se ha puesto de moda utilizar siglas para la denominación de algunos ensayos clínicos. Por ejemplo, Abbott catalogó 16 ensayos clínicos cardíacos utilizando en todos ellos las siglas «HEART», por lo que, sin una definición más precisa de su significado, era difícil saber exactamente a qué ensayo concreto se referían16, 17.

Utilización de palabras impropias (impropiedades léxicas)

Las impropiedades léxicas se producen al utilizar una palabra con sentido distinto del que realmente le corresponde, o locuciones inadecuadas por mimetización de construcciones de otras lenguas. Algunas son muy comunes en el lenguaje médico: el uso impropio de «patología» como sinónimo de enfermedad, síndrome o proceso patológico, cuando la patología es la parte de la medicina que estudia las enfermedades; el abuso de la muletilla «a nivel de», cuando no hay referencia alguna a horizontalidad o altura; el empleo impropio del adjetivo «analítica» como sinónimo de «análisis»1, 3; el uso de «problemática» con el sentido de «conjunto de problemas»1, 3; el uso de «enfermedad severa» (del inglés severe) en lugar de grave (pues severo significa «riguroso, áspero o duro en el trato»); se utiliza sensar (del inglés to sense) en lugar de «detectar»; se escribe que un tumor es invasivo (del inglés invasive) en lugar de invasor; se utiliza emergencia (del inglés emergence) en lugar de urgencia (pues emerger, en español, significa «salir a la superficie del agua o de otro líquido»). Otra palabra usada de forma impropia es «megalia» para referirse a la exploración abdominal y en sustitución de la descripción de los hallazgos encontrados. Se trata de una palabra no reconocida en el Diccionario de la Lengua Española, aunque sí se admite en varios tecnicismos, como hepatomegalia, esplenomegalia y acromegalia. No menos asombrosa es la introducción del vocablo «bultoma» para referirse al abultamiento visible o palpable en cualquier parte del cuerpo, concepto para el que ya disponemos de varias palabras, como tumefacción y tumoración. Una impropiedad muy común en el lenguaje médico, que ya señaló Lázaro Carreter, es el uso de la expresión «y/o», que solo tiene sentido en el lenguaje de la lógica. Su uso es innecesario, porque la conjunción «o» no siempre representa una alternativa entre términos excluyentes, sino que a menudo es inclusiva. En la mayoría de los casos, se puede optar indistintamente por «y» o por «o»; el valor semántico de la conjunción lo clarifica siempre el contexto. No hay ninguna necesidad de decir: «los procedimientos diagnósticos y/o terapéuticos que requiera el paciente», ni «cada departamento y/o servicio hospitalario». La prueba de la vacuidad de la fórmula «y/o» está en que nadie se ha sentido obligado a utilizarla en el habla, sin que se tenga noticia de ningún malentendido.

Errores sintácticos o solecismos

El solecismo se produce al emplear incorrectamente una expresión o al construir una frase con sintaxis incorrecta. Puede ser de 3 tipos: de concordancia, de régimen y de construcción. El solecismo de concordancia se produce por errores en la concordancia entre el género o el número de las palabras de la frase. Ocurren normalmente cuando los vocablos que han de concordar no son adyacentes, como en «el uso de la insulina está dirigida…», donde el género femenino de insulina contamina por proximidad al verbo «dirigir», que habría de concordar en género con el sujeto masculino «uso». Los solecismos preposicionales se producen al utilizar una preposición distinta de la que exige el complemento y atañen con frecuencia a la preposición «a», usada erróneamente en lugar de otras preposiciones (por ejemplo, «fueron normales los títulos serológicos a virus Coxsackie y citomegalovirus»). Los solecismos de construcción adoptan formas muy diversas. Un vicio muy repetido consiste en comenzar una oración con un infinitivo cuya función es subordinante: «Señalar que…», «Finalmente, comentar que… », «En relación a». Estas acciones exigen un sujeto o, al menos, otro tipo de construcción («Hay que señalar que…»; «En relación con»)3, 19, 23.

Defectos en los títulos

Los defectos en los títulos de los artículos también han captado la atención de algunos autores, que han detectado problemas similares a los encontrados en los textos, como el uso de siglas no descifradas, así como otros más específicos de los títulos, como el uso de metáforas, títulos entre interrogantes, elipsis, vaguedades y tentativas de comicidad, todos ellos considerados artefactos lingüísticos que intentan captar la atención del lector24, 25. Un ejemplo de este tipo de construcciones que utiliza la metáfora, la pregunta y el juego de palabras es el siguiente título: «La acentuación de las palabras: ¿Un dolor acentuado del lenguaje?».

Otros problemas: abuso de mayúsculas y del gerundio

El abuso de mayúsculas está muy extendido entre los médicos y procede de la traducción literal de textos, especialmente norteamericanos. Se utilizan en sustitución de las comillas o cursivas para resaltar palabras a las que se quiere dar un énfasis especial. Sustantivos como hepatitis, hematoma, insulina o cefalea aparecen con mayúscula, independientemente de la posición que ocupan en la oración, a pesar de que deberían ir en minúsculas. El gerundio indica una acción simultánea con el verbo principal, por lo que, en general, se considera inapropiado si esta acción es posterior, como en el siguiente ejemplo: «en el cáncer de cérvix, el tiempo laparoscópico incluyó la preparación de los espacios vesicales, realizándose posteriormente la histerectomía». El abuso del gerundio está muy extendido en el lenguaje médico debido a la falta de recursos de quien escribe para enlazar las distintas partes del discurso. Sin embargo, su uso moderado no es criticable, dado que no siempre resulta fácil encontrar una alternativa al gerundio3, 18.

Conclusiones

Las claves de la buena escritura científica no se reducen a reglas simples y requieren un largo aprendizaje que solo se logra leyendo y escribiendo. Sin embargo, Gopen y Swan han definido 3 principios retóricos fundamentales, válidos para todas las lenguas y ciencias: en primer lugar, los sujetos gramaticales de las oraciones deben ser seguidos cuanto antes por sus verbos, porque los incisos largos entre sujeto y verbo son interpretados por el lector como una interrupción del discurso; en segundo lugar, cada unidad de discurso (párrafo, oración, etc.) debe servir a una sola función y resaltar un solo punto; finalmente, la información más importante debe aparecer en las posiciones preeminentes del texto (generalmente, al final de las oraciones y al final de los párrafos). Según estos autores, en la arquitectura de las unidades del discurso, en especial del párrafo, se encuentra la clave de la eficacia comunicativa del texto. Frente a los problemas del lenguaje médico, el investigador dispone de armas eficaces para superarlos, como la consulta de textos de calidad, los diccionarios críticos de dudas y dificultades de la lengua española y los manuales de redacción y estilo3, 18, 28, 29, 30.

Conflicto de intereses

Los autores declaran que no tienen ningún conflicto de intereses.
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1.  [Words of misleading translation in medical english].

Authors:  F A Navarro; F Hernández
Journal:  Med Clin (Barc)       Date:  1992-11-07       Impact factor: 1.725

2.  ["Lump"?, no thank you].

Authors:  L López Jiménez
Journal:  Rev Clin Esp       Date:  2006-03       Impact factor: 1.556

3.  [On the term "pathology" in the acceptance of "disease"].

Authors:  J M Prieto de Paula; S Franco Hidalgo
Journal:  Rev Clin Esp       Date:  2008-11       Impact factor: 1.556

4.  Acronym madness - part 2.

Authors:  E C Abbott
Journal:  Can J Cardiol       Date:  2009-12       Impact factor: 5.223

5.  [Add that…].

Authors:  A Ordóñez Gallego
Journal:  Rev Clin Esp       Date:  2011-09-03       Impact factor: 1.556

6.  [The influence of English in Spanish medical language].

Authors:  B M Gutiérrez Rodilla
Journal:  Med Clin (Barc)       Date:  1997-03-01       Impact factor: 1.725

7.  [The place of Spanish language in medical sciences].

Authors:  J Segura
Journal:  Rev Neurol       Date:  1997-01       Impact factor: 0.870

8.  [Third list of words with misleading translation in medical English].

Authors:  F A Navarro
Journal:  Med Clin (Barc)       Date:  1995-10-21       Impact factor: 1.725

9.  [Bad habits of the Spanish language (and II). Pleonasms, solecisms, synecdoches, dehumanization, and other problems].

Authors:  R Aleixandre; A Porcel; A Agulló; S Marset
Journal:  Aten Primaria       Date:  1995-02-28       Impact factor: 1.137

10.  [New list of English words of misleading translation into medical Spanish].

Authors:  F A Navarro; F Hernández
Journal:  Med Clin (Barc)       Date:  1994-02-05       Impact factor: 1.725

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1.  [Ortographic standarization. Answer].

Authors:  Nuria Giménez; David Pedrazas; Susana Redondo; Salvador Quintana
Journal:  Aten Primaria       Date:  2018-01-06       Impact factor: 1.137

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