Literature DB >> 23596553

[Endoscopic transnasal surgery for pituitary adenomas].

Pablo Ajler1, Santiago Hem, Ezequiel Goldschmidt, Federico Landriel, Alvaro Campero, Claudio Yampolsky, Antonio Carrizo.   

Abstract

BACKGROUND: To explain the technique used and to describe the outcome of the first 52 patients who underwent endoscopic transnasal surgery to treat pituitary tumors at our institution.
METHODS: We carried out a retrospective analysis of 52 patients in whom endoscopic transnasal surgery for pituitary tumors was performed during the period from June 2011 to June 2012. We analyzed the demographic characteristics of these patients, their underlying disease, and the morbidity and mortality associated with surgery.
RESULTS: The mean age was 41.52 years, ranging from 18 to 79. The distribution was similar between men and women. The most common types of adenoma were: Non-functioning adenomas (40.4%), GH-producing tumors/Acromegaly (25%) and ACTH-producing tumors/Cushing's disease (23.1%). Approximately 70% were macroadenomas. Only one patient had complications. There was no death in this series.
CONCLUSION: Although more definitive conclusions will be drawn after further study of this technique, our impression is that the endoscopic view seem to provide more anatomical details than microscopic one. Moreover, it allows direct visualization of remaining tumor, sites of cerebrospinal fluid leakage and the normal gland, since the endoscope may be introduced into the sella. These advantages may allow achieving better surgical outcomes in terms of disease control and complication prevention.

Entities:  

Year:  2012        PMID: 23596553      PMCID: PMC3627816          DOI: 10.4103/2152-7806.104403

Source DB:  PubMed          Journal:  Surg Neurol Int        ISSN: 2152-7806


INTRODUCCIÓN

El papel de la endoscopia en la biopsia y exéresis de lesiones intraventriculares ha quedado establecido en la literatura siendo las técnicas puramente endoscópicas y no la cirugía abierta de elección en numerosos procedimientos intraventriculares.[101627] Sin embargo no está totalmente determinado el papel del endoscopio como instrumento óptico en las distintas regiones anatómicas y patologías, principalmente cuando estas afectan la base de cráneo. Los tumores de la región selar son este sentido paradigmáticos, teniendo en cuenta la complejidad anatómica de la región, la diversidad de su patología tumoral y la multiplicidad de opciones en su abordaje quirúrgico La cirugía endoscópica transesfenoidal trans nasal es una técnica mínimamente invasiva que utiliza el endoscopio como fuente de visión sin la necesidad de un retractor transesfenoidal.[78] Tiene las mismas indicaciones que la técnica quirúrgica convencional y desde los años 90 ha tenido una creciente aceptación entre los cirujanos de hipófisis por ser una técnica de mínima invasividad al igual que la microcirugía y por la gran calidad de visión que otorgan las lentes, en especial aquellas de alta definición desarrolladas en la última década.[6921] La técnica requiere de un acabado conocimiento anatómico así como estar habituado a la utilización de endoscopios, los cuales permiten gracias a sus diferentes ángulos de incidencia, tener un mayor control por visión directa de la región supra y paraselar. En este trabajo presentamos los primeros 52 pacientes portadores de tumores hipofisarios tratados por la vía endoscópica transnasal, exponiendo la técnica utilizada y los resultados obtenidos.

MATERIAL Y MÉTODOS

Población

Se llevó a cabo un análisis retrospectivo de 52 cirugías endoscópicas transnasales utilizadas en el tratamiento de tumores hipofisários. Las mismas fueron realizadas en el Hospital Italiano de Buenos Aires durante el período junio del 2011 a junio del 2012. Se analizaron las características demográficas de los pacientes, la patología de base y la morbimortalidad asociada a la cirugía.

Técnica quirúrgica

Todos los pacientes fueron operados en posición semi-sentada, de manera que la trayectoria hacia la silla turca fuera paralela al piso.[3] En todos los casos se realizó antisepsia con Iodopovidona y topicación de la mucosa con adrenalina mediante planchas de algodón previamente sumergidas en esta, lo que permite la descongestión y menor sangrado de la mucosa. De igual manera que la técnica microquirúrgica presenta tres etapas: nasal, esfenoidal y selar.[451819] Al entrar con el endoscopio a la fosa nasal el primer paso consiste en reconocer el cornete inferior. Lateral a este podemos identificar en algunos casos el meato inferior donde se abre el conducto lacrimonasal. Luego, avanzamos por el piso de la fosa nasal hasta encontrarnos con la coana [Figure 1], en comunicación con el oído medio por medio de la trompa de Eustaquio.
Figura 1

visión endoscópica nasal derecha, pueden observarse algunos de los reparos anatómicos que deben identificarse en este bordaje, la coana, el septum en la línea media y el cornete medio

visión endoscópica nasal derecha, pueden observarse algunos de los reparos anatómicos que deben identificarse en este bordaje, la coana, el septum en la línea media y el cornete medio El paso siguiente consiste en identificar el cornete medio por encima del inferior y colocar algodones con adrenalina con el objeto de movilizarlo lateralmente y evitar el sangrado de la mucosa. Luego identificamos el receso esfeno etmoidal que se extiende entre el techo de la coana y el ostium esfenoidal [Figure 2]. Este último no siempre puede ser identificado, ya que muchas veces se encuentra oculto por el cornete superior. En este caso el acceso al seno esfenoidal se realiza aproximadamente 1.5 cm superior a la coana a nivel del receso esfenoetmoidal [Figure 3].
Figura 2

visión endoscópica nasal derecha, en el centro el receso esfenoetmoidal (RET), que corresponde a la pared anterior del seno esfenoidal, hacia cefálico el ostium (O) y hacia caudal la coana (CO), también puede identificarse el cornete medio (CM) y el septum nasal (S)

Figura 3

en esta foto endonasal derecha se encuentra esquematizada la localización de la arteria esfenopalatina que debe ser respetada para evitar sangrados o con el objeto de de preservar la irrigación del colgajo septal en el caso de ser necesario

visión endoscópica nasal derecha, en el centro el receso esfenoetmoidal (RET), que corresponde a la pared anterior del seno esfenoidal, hacia cefálico el ostium (O) y hacia caudal la coana (CO), también puede identificarse el cornete medio (CM) y el septum nasal (S) en esta foto endonasal derecha se encuentra esquematizada la localización de la arteria esfenopalatina que debe ser respetada para evitar sangrados o con el objeto de de preservar la irrigación del colgajo septal en el caso de ser necesario Una vez que se ha identificado el seno esfenoidal, debe removerse la porción posterior del tabique nasal en su unión con el rostro esfenoidal, exponiendo claramente este e identificando los ostium cuya posición puede ser asimétrica y variable [Figure 4].
Figura 4

se ha resecado la porción posterior del tabique nasal, puede observarse el rostro esfenoidal y el ostium esfenoidal izquierdo

se ha resecado la porción posterior del tabique nasal, puede observarse el rostro esfenoidal y el ostium esfenoidal izquierdo Debe tenerse especial cuidado con la arteria esfeno palatina, rama terminal de la arteria maxilar en el sector infero-lateral de la apertura. Posteriormente introducimos el endoscopio y el aspirador por la narina izquierda mientras el cirujano trabaja por la derecha. Por lo tanto utilizamos una técnica de acceso por las dos narinas con cuatro manos. El paso siguiente es la remoción de la pared anterior del seno esfenoidal [Figure 5].
Figura 5

Apertura del rostro esfenoidal mediante fresado

Apertura del rostro esfenoidal mediante fresado Una vez dentro del seno esfenoidal deben identificarse los siguientes reparos anatómicos [Figure 6].
Figura 6

Reparos anatómicos dentro del seno esfenoidal, en naranja el plano esfenoidal (PE), en amarillo la prominencia de ambos nervios ópticos (NO), en azul ambos senos cavernosos (SC), en naranja la región medial del clivus y la silla turca abierta (ST)

Reparos anatómicos dentro del seno esfenoidal, en naranja el plano esfenoidal (PE), en amarillo la prominencia de ambos nervios ópticos (NO), en azul ambos senos cavernosos (SC), en naranja la región medial del clivus y la silla turca abierta (ST) el plano esfenoidal el clivus las protuberancias de ambas carótidas (senos cavernosos) las prominencias de ambos nervios ópticos los recesos optocarotídeos silla turca Se procede a la apertura del piso selar con una fresa de alta velocidad o bien con escoplo y kerrison [Figure 7].
Figura 7

(a) puede observarse la apertura del piso selar mediante el fresado, (b) se ha completado la remoción ósea del piso de la silla turca, quedando expuesto el plano dural

(a) puede observarse la apertura del piso selar mediante el fresado, (b) se ha completado la remoción ósea del piso de la silla turca, quedando expuesto el plano dural Se realiza coagulación y apertura dural Se procede a la exéresis tumoral en forma ordenada. La misma se realiza con curetas de preferencia rectas las cuales facilitan el ingreso a través de las fosas nasales, mientras que el instrumental bayonetado resulta menos cómodo. Luego de la resección tumoral y una prolija hemostasia, el piso selar debe ser reconstruido y sellado. Así, un pequeño fragmento de hueso autólogo resecado durante la apertura del seno esfenoidal es colocado, por dentro de la abertura ósea, y sellado con cola de fibrina. Luego, el tabique es reposicionado en su lugar, dejando tapones nasales por 48 horas, con el fin de evitar sinequias [Figure 8].
Figura 8

Parte final de la cirugía se ha reconstruido del piso selar con un fragmento óseo del vómer

Parte final de la cirugía se ha reconstruido del piso selar con un fragmento óseo del vómer Se utilizó un endoscopio HOPKINS II marca Storz con lentes de 0 y 30 grados con una cámara IMAGE 1HUB HD.

RESULTADOS

La edad media de los pacientes fue de 41,52 años con un rango de 18-79. La distribución fue similar entre hombres y mujeres. Las patologías más frecuentes fueron: Adenomas no funcionantes (40.4%), tumores productores de GH/Acromegalia (25%) y tumores productores de ACTH/Enfermedad de Cushing (23.1%). Aproximadamente el 70%correspondieron a macroadenomas. Sólo un paciente presentó complicaciones: Paresia de 6° par con recuperación ad integrum a los 3 meses. No se registró ningún óbito.

DISCUSIÓN

La cirugía de la región selar reúne por su complejidad anatómica y la potencial morbimortalidad asociada, las características propias de los procedimientos donde el control visual de todas las maniobras quirúrgicas es crítica. Si a este hecho añadimos la realización de procedimientos mínimamente invasivos, como lo es la vía transesfenoidal en donde el campo quirúrgico es de mínimas dimensiones y se precisa obtener de él, el máximo rendimiento, se deduce que el papel de la endoscopia como asistente óptico puede ser de gran relevancia.[122023242529] La cirugía transesfenoidal microquirúrgica ha sido la técnica de elección en el tratamiento de los tumores hipofisarios en los últimos 30 años. Por otro lado la cirugía endoscópica, desde su aparición en la década de los 90 hasta la fecha ha ido ganando terreno como alternativa quirúrgica en el tratamiento de las lesiones selares, imponiéndose como una opción terapéutica que podría presentar mayor tasa de exéresis tumoral, mejor control de la enfermedad y menor tasa de complicaciones que la técnica microquirúrgica.[112226] Sin embargo la literatura no resulta del todo concluyente en este aspecto.[28] En nuestra experiencia podemos apreciar una mayor posibilidad en la visualización de la porción supraselar y paraselar de la tumoración mediante la óptica endoscópica de 30°,y aunque la literatura destaca claramente esta ventaja,[15] sólo en futuros análisis podremos determinar si esto tiene significancia estadística en los controles postoperatorios respecto a la cirugía exclusivamente microscópica. A pesar de que la visión panorámica del endoscopio facilita el reconocimiento claro de todas las estructuras anatómicas tanto en la fase nasal, esfenoidal y selar[13] en 7 casos debimos utilizar el microscopio en la fase nasal debido a la dificultad técnica de llevar a cabo este tiempo quirúrgico con el endoscopio, cabe aclarar que esto ocurrió en los primeros casos de nuestra curva de aprendizaje. Actualmente no presentamos esta dificultad y los tiempos quirúrgicos son similares con ambas técnicas. Otras limitaciones del uso del endoscopio incluyen la disminución de la profundidad de campo, la necesidad de un reajuste manual prácticamente constante y la menor visibilidad en caso de sangrado.[17] Esta última limitación ha sido causal de un mayor tiempo quirúrgico en los primeros casos, con el objeto de controlar la hemostasia. Por otra parte la limitante en la profundidad del campo ha sido prácticamente contrarrestada por las excelentes imágenes obtenidas a través de los sistemas de alta definición. En los abordajes transesfenoidales, uno de los principales potenciales inconvenientes en las diferentes series es el desarrollo de fístula de líquido cefalorraquídeo, dada la mínima invasividad en el abordaje pero la gran extensión de exéresis que puede alcanzarse. En nuestra serie ningún paciente sufrió dicha complicación. En este aspecto encontramos que la posibilidad de ver en forma directa la solución de continuidad a nivel del diafragma selar en los casos que se produjo la apertura del mismo permite una reparación más precisa del defecto que con el microscopio, quizá esta ventaja determine una menor tasa de fístulas con la técnica endoscópica, aunque la bibliografía también resulte controvertida en este aspecto.[111428] Resumen de resultados Si bien son pocos casos, la mortalidad y morbilidad que presentamos se encuentra dentro de la publicada por los grandes centros del mundo, tanto para las tasas con microcirugía como para con cirugía puramente endoscópica. En un análisis de 624 cirugías transefenoidales endoscópicas realizado por Berker et al. se obtuvo una tasa de complicaciones del 12 % sin ningún óbito.[1] Barker et al. reportan que las muertes y complicaciones asociadas al procedimiento difieren entre diferentes centros acorde al volumen quirúrgico. En series de 5497 cirugías transesfenoidales microquirúrgicas la mortalidad fue del 0,6% y la morbilidad del 3%[2]. Por ello, se deberá a esperar a futuros trabajos, con importantes series, para ver si la tasa de complicaciones de la endoscopía remeda a la microquirúrgica.

CONCLUSIÓN

Las mayores limitaciones del uso del endoscopio incluyen la disminución de la profundidad de campo (visión monoplanar), la necesidad de un reajuste manual prácticamente constante y la menor visibilidad en caso de sangrado. Si bien podremos objetivar fehacientemente resultados más concluyentes en futuros trabajos, podemos decir a priori que, la endoscopía en la cirugía transesfenoidal cómo toda técnica presenta una curva de aprendizaje, aunque está parece ser más rápida que la microscópica; el detalle anatómico es claramente superior al microscópico y la posibilidad de su introducción en la silla turca permite la visualización directa de remanentes tumorales, de sitios de fístula, como así también de la glándula normal, ventajas que potencialmente podrían permitir obtener mejores resultados quirúrgicos, tanto en términos de control de la enfermedad como en la tasa de complicaciones.

Resumen de resultados

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1.  Endoscopic transsphenoidal approach: adaptability of the procedure to different sellar lesions.

Authors:  Enrico de Divitiis; Paolo Cappabianca; Luigi Maria Cavallo
Journal:  Neurosurgery       Date:  2002-09       Impact factor: 4.654

2.  Endoscopic endonasal transsphenoidal surgery.

Authors:  Paolo Cappabianca; Luigi Maria Cavallo; Enrico de Divitiis
Journal:  Neurosurgery       Date:  2004-10       Impact factor: 4.654

Review 3.  Back to the Egyptians: neurosurgery via the nose. A five-thousand year history and the recent contribution of the endoscope.

Authors:  Paolo Cappabianca; Enrico de Divitiis
Journal:  Neurosurg Rev       Date:  2006-08-30       Impact factor: 3.042

4.  Application of the supraorbital endoscopic approach to tumors of the anterior cranial base.

Authors:  Mohamed S Kabil; Hrayr K Shahinian
Journal:  J Craniofac Surg       Date:  2005-11       Impact factor: 1.046

Review 5.  Purely endoscopic transsphenoidal surgery versus traditional microsurgery for resection of pituitary adenomas: systematic review.

Authors:  Julie Strychowsky; Smriti Nayan; Kesava Reddy; Forough Farrokhyar; Doron Sommer
Journal:  J Otolaryngol Head Neck Surg       Date:  2011-04

6.  The endoscopic versus the traditional approach in pituitary surgery.

Authors:  Giorgio Frank; Ernesto Pasquini; Giovanni Farneti; Diego Mazzatenta; Vittorio Sciarretta; Vincenzo Grasso; Marco Faustini Fustini
Journal:  Neuroendocrinology       Date:  2006       Impact factor: 4.914

7.  Application of endoscopy to the surgical management of craniopharyngiomas.

Authors:  Charles Teo
Journal:  Childs Nerv Syst       Date:  2005-07-23       Impact factor: 1.475

8.  [Transnasal endoscopic surgery of the sellar region: study of the first 100 cases].

Authors:  Jackson Gondim; Michele Schops; Oswaldo I Tella
Journal:  Arq Neuropsiquiatr       Date:  2003-10-28       Impact factor: 1.420

9.  Endoscopic management of lesions of the sella turcica.

Authors:  D S Sethi; P K Pillay
Journal:  J Laryngol Otol       Date:  1995-10       Impact factor: 1.469

10.  The role of transventricular neuroendoscopy in the management of craniopharyngiomas: three patient reports and review of the literature.

Authors:  Giuseppe Cinalli; Pietro Spennato; Emilio Cianciulli; Amedeo Fiorillo; Salvatore Di Maio; Giuseppe Maggi
Journal:  J Pediatr Endocrinol Metab       Date:  2006-04       Impact factor: 1.634

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1.  Critical analysis of anatomical landmarks within the sphenoid sinus for transsphenoidal surgery.

Authors:  Yahya Ahmadipour; Elias Lemonas; Homajoun Maslehaty; Sophia Goericke; Boris A Stuck; Nicolai El Hindy; Ulrich Sure; Oliver Mueller
Journal:  Eur Arch Otorhinolaryngol       Date:  2016-04-21       Impact factor: 2.503

2.  Differentiating between non-functioning pituitary macroadenomas and sellar meningiomas using ADC.

Authors:  Jing Zhang; Zhiyong Zhao; Li Dong; Tao Han; Guojin Zhang; Yuntai Cao; Junlin Zhou
Journal:  Endocr Connect       Date:  2020-12       Impact factor: 3.335

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